miércoles, 18 de mayo de 2016

Punkora - Contra el suelo (2015)

     Una de las cosas que define la condición de un artista, sea en el ámbito que sea, es su capacidad de reinventarse y de proponer y ofrecer cosas distintas en vez de seguir exprimiendo la fórmula que inicialmente puede haberle resultado exitosa. Naturalmente, ese camino, aparte de ser más difícil, presenta riesgos que es necesario asumir y frente a los cuales nada puede hacerse. Puede que el cambio no guste al público o la crítica y ante eso se está expuesto sin más. Salir constantemente de la zona de confort y hacer lo que la pulsión autoral mande es lo que define el irreprimible instinto creativo de un artista. Y en PUNKORA eso está, estará siempre y no hay nada que los miembros de la banda puedan hacer al respecto. Se les nota.

     Luego de cuatro años desde su último disco (“LA MENTIRA”, 2011), y algunos problemas con la internación de las copias en vinilo, finalmente aparece “CONTRA EL SUELO”, disco que se presenta como la continuación en la ostensible maduración del sonido de la banda experimentado en la placa anterior. Y es que luego de más de quince años de trayectoria y ya varios discos bajo el brazo, PUNKORA es un nombre que hace ya algunos años se erige como potencial posta de los grandes nombres de la escena local y con este disco viene a confirmar sus credenciales. Sin embargo, como se decía, lo que define el verdadero proceso de hacer arte es siempre reinventar y actuar de acuerdo al impulso creador, definido por las muchas cosas que inciden en el ánimo y la existencia de una persona, en vez de quedarse siempre en la fórmula exitosa. “LA MENTIRA”, una joya de disco, era la fórmula exitosa. Y la banda no la reproduce. Por lo mismo, “CONTRA EL SUELO” es un disco diferente.

     En menos de media hora, la banda hace una suerte de paneo de todo su registro sonoro en términos de bases rítmicas y juegos de guitarra, y de ahí emanan canciones que suenan al PUNKORA de “LA MENTIRA” y se muestran como más convencionales. En ese grupo caben “Tus pesadillas”, canción que abre el disco, “Primero de Mayo”, en que las convicciones políticas de la banda quedan plasmadas de manera clara, “Normal” o “Será el mundo”. Ahí puede verse la esencia de lo que ha mostrado la banda como su sonido característico, tal vez incluso mejorado tanto en la calidad interpretativa como en la producción del disco mismo, mejoras propias y naturales del paso del tiempo. Sin embargo, hay otras piezas como “La Trampa”, “Sin camino” o “Nada”, con una brillante participación de Kamion de FALTAN MONEYS, que si bien suenan en clave de punk rock, aportan con pequeñas variaciones, sutilezas incluso, que aportan en oscuridad, en suciedad, en un halo muy sutil que viene a enturbiar las cosas. Y no es que sea algo negativo, es solo que “LA MENTIRA” es un disco pulcro y parejo, redondo de principio a fin, lo que podría interpretarse tanto como un trabajo compacto, pero del que, por ejemplo, podría decirse que carece de matices. Misma cosa, pero a la inversa, ocurre con “CONTRA EL SUELO”: algunos podrían indicar que hay una suerte de dispersión, por distintos factores, que le quita solidez al disco, que esas variaciones y aditivos funcionan como elementos disociadores más que otra cosa, pero también podría decirse que es una nueva vuelta de tuerca en el sonido de la banda, más complejo, más oscuro y con una visión todavía más pesimista de las cosas, que, considerando cómo está actualmente el mundo, no habría de sorprender a nadie. Finalmente, es un asunto de opinión y gustos, pero lo que queda claro es que la banda optó por no repetir la fórmula exitosa de su placa anterior y buscó algo distinto. Y al igual que en “LA MENTIRA”, en este trabajo hay una canción que se desmarca de las demás por lo memorable de su factura. “El último salto” está inspirada en la historia real de dos personas que, en el ocaso de sus vidas, y agobiados por las deudas con aquellos que tienen todo pero para quienes nunca es suficiente, decidieron subir a la azotea del edificio en que vivían y saltar largándose de la vida. La temática, que no podría ser más contingente, sumado a un tempo contenido y machacante, van fundiéndose y creciendo a medida que la historia se desenvuelve y la rabia se hace presente. Finalmente, en el tercio final, y bajo los versos del mantra insultante y horroroso de los tiempos que corren, “los asesinatos del sistema, los que no le importan a nadie”, repetidos solo sobre la línea de bajo y la batería, la canción aumenta en potencia y furia hasta concluir en su clímax. Sin lugar a dudas, un himno para la generación que vive y sufre la crisis del capitalismo y uno de los más altos momentos del disco.

     “CONTRA EL SUELO” es un disco distinto. No solo a “LA MENTIRA” sino a todo lo que PUNKORA ha hecho antes. Ya nada queda de esa banda de muchachos desenfadados que hacían ruido con canciones pegajosas y algo insolentes. Hoy estamos ante el trabajo de cuatro tipos hechos y derechos, plantados en la vida, con mucha menos fe, menos optimismo, más cicatrices en el cuerpo, aunque con unas convicciones intactas y las cosas todavía más claras. Por lo mismo, a estas alturas, no están para hacer nada más que lo que les salga del corazón al momento de hacer música. “CONTRA EL SUELO” puede agradar más o menos que “LA MENTIRA”, como se señalaba antes, es cosa de opinión y gustos, pero siempre se agradece que los artistas se sigan reinventando porque esa es la principal forma de rebelión y renovación: aquella que se hace sobre uno mismo.

miércoles, 6 de enero de 2016

Punkora – La Mentira (2011)

       Cuando se habla de música de nicho, un tema recurrente son los grandes nombre, esas bandas que suelen ser los números fuertes de las tocatas, aquellas que llevan más años haciendo música, que incluso han conseguido reconocimiento fuera de su respectiva escena y que son a los que se suele echar mano para definir tal o cual estilo musical. En el caso del punk rock, aquello no deja de ser así y los nombres no son un misterio para nadie. Sin embargo, tampoco es misterio que se trata de bandas que llevan ya cerca de veinte o más años de circo, y si bien por fortuna gozan todas de buena salud y no dan indicios de retirada, al momento de hablar de recambio suele hacerse un incómodo silencio. Sin embargo, existe un cúmulo de músicos, no muy numeroso pero presente, que se desmarca del resto de sus congéneres por su calidad y constancia, que también acumulan cierto kilometraje y que pueden ser considerados como candidatos a tomar la posta cuando llegue el momento. Dentro de este grupo, PUNKORA es un nombre que suena fuerte.

       Con ya más de quince años de existencia y varios discos bajo el brazo, PUNKORA ha evolucionando desde ser una banda de corte más lúdico y rudimentario, iniciando la transición con el disco “VAMOS CONCHETUMADRE” (2008) al sonido que ostenta actualmente: punk rock serio, bien ejecutado, lleno de matices, con una profundidad lírica que se aprecia en los cortes promocionales de su más reciente material “CONTRA EL SUELO” (2015). Sin embargo, ese proceso termina de decantar en este disco, un paso decisivo en la carrera de la agrupación, pues es aquí, en “LA MENTIRA” (2011), donde terminan de definir la banda que son actualmente, ostentadora de ese sonido tan propio que puede percibirse hoy en día. Probablemente en el futuro PUNKORA registre muchos otros discos, incluso mejores que este, pero es en este punto donde su propuesta despega de manera adulta, plena y absoluta.

       En apenas veinticuatro minutos “LA MENTIRA” consigue erigirse como un trabajo potente, sólido, macizo, bien pensado, apropiadamente grabado y que se ofrece como un producto de calidad altísima no solo para los estándares de la escena local sino que en términos generales. Los fuegos abren con “Bailando con la fea”, una canción que plasma de manera clara lo que marca el patrón del sonido del disco y de la banda en la actualidad: coloridos juegos de guitarras, un interesante trabajo en los quiebres de batería, celeridad, potencia y la voz cantante, característica y muy carismática, que va disparando los versos como si estuviese declamando ante una multitud. A esta canción le siguen grandes piezas que se han transformado rápidamente en clásicos que la gente corea en las tocatas como “Chica Ramonera”, “Música de Mierda” y la preciosa “Buenos Momentos”. Sin embargo, el disco tiene dos grandes puntos altos que son prueba de lo que ha conseguido la banda en todos estos años. El primero es “Es Mentira”, una brevísima y acelerada canción con pasta de corte promocional que dispara sin pelos en la lengua que todo lo que nos rodea es mentira, que todo es falso, que lo que vemos no es como lo vemos y lo hace de una manera tan brillante que cuesta quedarse impávido. Las guitarras parece son un huracán sónico, la batería invita a hacer air drumming en todo momento y el tema no deja de ir creciendo hasta su mismísima conclusión. Un ejemplo de cátedra de buen punk rock. Sin embargo, gana por una nariz la canción que cierra el disco. “Poder y Control” es un tema atípico para una banda punk. De esos que muchos dirían que no serían capaces de crear. Es una pieza lenta, oscura y que denota rabia contenida, esa que se filtra a las letras que hablan de que “el ser humano es ingobernable por naturaleza”, que “el control no nace de la violencia” y que “no odiamos el sistema porque nos guste odiar, lo odiamos porque nos obliga a ser todo lo que no queremos ser”. Una verdadera joya que cierra la placa a modo de declaración de principios, dura, desafiante, lista a dar la pelea, como manda en este género musical.

       Fiskales Ad Hok, BBS Paranoicos, Los Miserables, Los Peores de Chile, Machuca, por nombrar algunas, son bandas, y músicos, muy queridos en la escena, pero hay que asumir que en algún momento van a decidir dar un paso al lado. Y es legítimo. No se les puede obligar a tocar para siempre solo porque guste mucho su música y no haya nombres que puedan tomar el sitio. Pues si se ha de comenzar a buscar gente para el puesto, sin duda que PUNKORA, luego de haber editado este disco y haber conseguido llegar a tal nivel de calidad, suena con fuerza como una opción más que válida. Las credenciales las tienen de sobra, tienen el suficiente bagaje y, sobre todo, es gente que se nota que cree en lo que hace. Y eso tiene su respuesta por parte del público. Es cosa de verlos en una tocata cualquiera. Esa es la mejor carta de presentación que tienen para el puesto.

domingo, 27 de diciembre de 2015

A Sangre Fría - Si aún puedes respirar (2015)

       No es infrecuente que en las artes, y en todos los aspectos de la vida, aparezcan productos que son universalmente considerados como de dudosa calidad, pero que consiguen éxito masivo, incluso a nivel mundial, y que producen los igualmente no infrecuentes cuestionamientos de por qué pasó algo así. Usualmente su destino es ser rápidamente devorados por el olvido de este mundo actual regido por la inmediatez, salvo algunas excepciones que se escapan de la regla solo para confirmarla. Pero paralelamente a eso, también se da el caso diametralmente inverso: gente que realiza un trabajo de gran calidad, pero que por distintos motivos, a veces incluso decisiones personales de que así sea, no consiguen llegar a públicos masivos, a grandes audiencias y dejan la sensación de que no existe una correlación apropiada entre el buen trabajo y la respuesta al mismo. Uno de esos casos podría ser A SANGRE FRÍA, que con una trayectoria que comienza por el año 2002, y con ya dos discos editados de manera independiente antes de la aparición del presente material, se muestran como una banda con un sonido depurado, claro y ya definido, con una impronta distintiva más que presente en su obra y que dan la sensación de que su material debiese tener un público más masivo del que pueda tener actualmente. Luego de la escucha de su más reciente material, aquella sensación solo se intensifica.

       “SI AÚN PUEDES RESPIRAR” es el tercer disco de la banda y a estas alturas se nota que nadie está improvisando, que se sabe bien lo que se está haciendo y que el sonido buscado es el que finalmente se consigue en la mezcla final. En nueve canciones, el disco fluye acelerado, colorido y pulcro en la ejecución, tal y como se puede ver en sus dos discos anteriores, “”DISPAROS” (2008) y “DONDE HABITA EL OLVIDO” (2011), pero llevando la fórmula a un estado todavía superior. Porque decir que A SANGRE FRÍA hace punk rock sería ser injusto y simplificar demasiado lo que ofrece en su sonido. Así, en el material, se permean las influencias de los músicos que van, en efecto, desde el punk rock más clásico, pero también recogiendo al de otros géneros llegando incluso a percibirse ciertas trazas de metal o rock más clásico. Sin embargo, ahí está una de los grandes aciertos del disco: suena a A SANGRE FRÍA, con los elementos ya reconocibles de la banda y que venían cimentando en los trabajos anteriores. El recurrente uso del pedal de ataque en la guitarra, las estructuras de acordes, ciertos juegos vocales y la apropiadísima voz principal son marcas registradas que se aplican en cada uno de los tracks haciendo que suenen de una manera reconocible y, lo mejor, en donde cada canción parece ser un universo independiente, con ansias de transcendencia y vocación de himno. En algunos casos resulta mejor que en otros, pero la idea está.

       El disco abre con la potente “Dónde está?” que marca la pauta sobre cómo fluirá todo el ejercicio. Con una potente base rítmica de batería y bajo sobre la cual los juegos de guitarras construyen la línea melódica que terminan de coronar las voces, con letras que hablan sobre lo existencial y el amor, pero sin dejar fuera sentimientos como la rabia y la rebeldía, que son los grandes acercamientos que tiene la banda con el punk. Otros puntos altos los constituyen la brillante “Con reproches” que avanza como un compacto bloque sonoro que aplasta lo que se le cruce, “Próxima estación” que aporta cierta cuota de dramatismo, necesario por cierto, “Desapareces”, una de las canciones en donde mejor se aprecia el sonido propio de la banda, y “En mi ataúd” que con una letra que se mueve entre el desencanto y la resiliencia, aporta con quiebres y matices en canciones que suelen avanzar todas en un tempo más o menos parejo. En menos de media hora, “SI AÚN PUEDES RESPIRAR” se oye fluido y bien pensado, con un apropiado orden en las canciones y parejo en todo sentido, siendo tal vez uno de los pocos defectos del material, solo por hacer el ejercicio de buscárselos, la manera en que suena la caja de la batería, aunque eso podría ser hilar demasiado fino y, además, es más un tema propio de la mezcla y post producción y en caso alguno obedece a un defecto compositivo o interpretativo de los músicos.

       A SANGRE FRÍA sigue firme en sus convicciones respecto a cómo quieren los músicos integrantes que suenen sus canciones. Siguen operando bajo la misma ecuación y eso hace que su sonido pueda identificarse, sobre todo si se hace el ejercicio de retrospección hacia sus anteriores trabajos, pero tampoco se han quedado solo en eso y han ido puliendo y mejorando aquello que ya hacían bien para entregar el que hasta ahora es su mejor material. Si la tendencia se mantiene, los siguientes trabajos que la banda pueda registrar se erigen solo como auspiciosos augurios de una agrupación que debiese tener una acogida mucho mayor de la que hasta el momento ha tenido. Naturalmente, no forzando al público a escuchar cierta música sólo porque es chilena mediante leyes que fuerzan la programación radial, pero sí invitando a fijarse en trabajos como estos. Si de algo sirve la presente reseña y genera interés, la invitación está hecha.

Perfil de bandcamp de la banda



martes, 22 de diciembre de 2015

Paranoia - Plansantiago (2015)

     PARAONIA es un nombre de cierto peso específico dentro de la escena punk rock chilena que remonta sus sonidos a la primera mitad de la década del dos mil. Su sonido acelerado, ramonesco aunque con ciertas vetas melódicas, sus interesantes juegos de guitarra y unas armonías vocales características hacen que posea una especie de marca distintiva que les ha hecho acreedores del mencionado renombre en los círculos under y que por tanto vuelve aún más interesante el hecho de recibir un nuevo material de la banda. Sobre todo porque PARANOIA no es una banda de la que resulte fácil encontrar material, incluso en el océano de contenidos que desde hace ya varios años se ha transformado internet. Basta con realizar un par de búsquedas y las respuestas que se pueden encontrar serán muchos links de descarga rotos y escasas referencias a tocatas de hace ya varios años atrás. Por eso, recibir algo nuevo de PARANOIA es algo, en particular, atractivo.

     “PLANSANTIAGO” es el nombre del breve material compuesto de cuatro canciones más un track final de un registro en directo que, desde la sola mención a su título ya deja entrever un poco las características de las canciones y los conceptos tras las mismas. Porque se trata de piezas breves, potentes, directas y con temáticas sencillas y cotidianas, pero no por eso menos relevantes. O terribles. Porque lo primero que cabe comentar sobre la placa es su primera pista, la que da el título al material. “Plansantiago” es una canción con una temática que inicialmente se muestra como evidente, el desastroso sistema de transporte público de Santiago de Chile, pero que luego comienza a evolucionar y a abarcar más temas y hacerse más amplio en su alcance hasta llegar a hacerse preguntar al protagonista de la sufrida letra qué de todo lo terrible que sucede actualmente es lo que le genera “ganas de matar”. La obra es un ataque directo a la clase política, representada en particular por la figura de la actual presidenta, algunos de sus ministros e incluso su hijo que fue protagonista de un bullado escándalo aun no aclarado y que todavía tiene repercusiones, pero a la vez es una declaración de principios del ciudadano de a pie que ve con frustración cómo la vida se le va, nada puede hacer para evitarlo y los responsables los tiene bien identificados, pero se ven lejanos e impunes, todo con el “Chile, la alegría ya viene” que todo el mundo conoce bien, como un deformado telón de fondo. Una joya.

     Las demás canciones del material, “Como quiero”, “Deicidio” y “Maestría”, siguen más o menos el hilo de la canción principal, no desentonan en el estilo mismo de PARANOIA ni tampoco son en realidad un bajón de calidad con respecto a cómo inicia la placa. Sin embargo, este es tal vez el principal punto flaco del disco: no queda claro si es un Extended Play (EP), un single con más material de soporte que el de costumbre o un mero adelanto de canciones sin una ilación concreta. Porque luego que transcurren las cuatro pistas, aparece la quinta canción con el registro en directo y la orientación en la que iba el trabajo, de haber existido, se pierde. No es que sea un mal registro, la calidad es aceptable y como tal funciona, pero no se comprende la decisión de incluirlo, mucho menos luego de las primeras cuatro canciones de estudio que sonaban más que prometedoras. Puede haber habido, tal vez, cierto apresuramiento a mostrar material nuevo y no esperar a registrar el suficiente como para poder hablar de un disco propiamente tal, o la idea puede haber sido mostrar lo que se tenía a mano y esto era todo lo que había. Al momento de estarse escribiendo esta reseña no se cuenta con dicha información y solo se puede dar una opinión luego de su escucha: material que iba bien encaminado, pero a medio camino, nunca mejor dicho, quedó truncado y dejando cierta sensación de confusión sobre lo que se quiso hacer.

     Sin embargo, más allá de lo anteriormente expuesto, y tal vez sería bueno conocer qué tiene que decir la banda al respecto, PARANOIA sigue sonando a lo que tiene acostumbrado: canciones simples, rápidas, pegajosas, pero que tienen la capacidad de brillar e incluso trascender, siendo las mejores evidencias de una banda con un sonido propio, con una confianza suficientemente afianzada para mantenerlo en el tiempo y para dejar entrever que la evidente influencia de la escena argentina de los noventas se percibe, pero la banda solo bebe de ella y no se limita a replicarla. En cambio, aporta de lo suyo y reinventa los presupuestos para ponerlos a su favor. Es en eso donde radica la presencia de una banda hecha y derecha, madura y que está para seguir mostrando grandes cosas.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Miguelitos – Cristo viene, apreten cuea (2012)

       Como se repite hasta el cansancio, una de las grandes formas de lograr cosas en el arte es conseguir dar con un estilo propio y característico. Es algo que requiere tiempo, trabajo y esfuerzo. Si se habla de música, implica horas y horas de ensayo en búsqueda de pulir el diamante en bruto que muchas veces se tiene entre las manos y que no consigue hacerse sonar de manera única y reconocible. No es, por tanto, algo sencillo. Por eso es tan meritorio, y singular, el caso de MIGUELITOS, banda de punk rock de Santiago de Chile, sobre todo en un género en que cuesta innovar realmente. Porque ya desde su primer disco “TERCER MUNDO” lanzado el año 2009 consiguieron sonar única y exclusivamente como suena MIGUELITOS. Combinación de varios factores, pero principalmente el talento de los músicos. Una voz característica con un fraseo muy propio, punk rock pesado y la incorporación de ciertas vetas stoner hicieron de aquel debut discográfico una placa que aparte de derrochar calidad y excelente sonido, los desmarcaba de todo lo demás que podía estar sonando entonces. Un par de años después, y luego de sacar un breve trabajo en directo titulado “SANGRE CAÓTICA I” el 2011, vuelven el 2012 con “CRISTO VIENE, APRETEN CUEA”, su última producción de estudio a la fecha, que con un burlesco título viene simplemente a capitalizar el original sonido que la banda ya había creado con su primera placa. Ahora, eso no quiere decir que sea más de lo mismo y está ahí el verdadero mérito del presente trabajo.

       El disco abre con la reversión a la conocida canción “Yo quería ser mayor”, original de Roque Narvaja, detestada por muchos, pero que en manos de MIGUELITOS toma otra significación y alcance en clave de punk rock. Un apropiadísimo comienzo para un disco que si bien repite la fórmula del debut, también está lleno de matices, cambios de ritmo y quiebres haciendo que el registro fluya sin aburrir, riesgo en el que se puede caer si se insiste demasiado en la misma fórmula. Y la banda ofrece canciones para todos los gustos. En “Sé cómo perder el tiempo” demuestran que pueden comenzar un tema con un sonido más cercano al stoner que al punk y luego transformarlo en una canción saltarina y casi rapeada sin que deje de sonar como MIGUELITOS. Crítica social directa puede verse en “Niño y patria”, una acelerada canción que plasma lo que sucede en un país que vive mirándose el ombligo y comparándose con la OCDE pero donde muchos niños sufren en la calle. “Últimas tonteras” hace alusión a cierto medio de comunicación que contribuye a la frivolización de los contenidos en los medios para aumentar la desinformación y mantener así a la gente sumisa. “Chacalísimo” es la mixtura perfecta entre punk y stoner y la banda hasta se da el gusto de levantar la bandera del uso de la bicicleta con “Furioso ciclista”. Como queda de manifiesto, la banda no tiene problemas en saltar de un ritmo a otro y pasearse por diversos temas de la contingencia haciendo del disco una mixtura de distintas cosas aliñadas con el ingrediente MIGUELITOS que le da unidad a todo.

       El disco cierra con “Por la boca muere el pez”, tal vez la canción que más se desmarca de las demás porque suena oscura, pesada, con una letra ácida, aunque hacia el final la banda vuelve a pisar el acelerador siendo un forma efectiva y correcta de cerrar el disco. Sin embargo, el punto más alto de la placa es por lejos el corte promocional. “Ahora” es una canción que aparte de ser la mejor muestra de lo que ha terminado siendo el sonido MIGUELITOS, es una pieza simplemente genial. Con la velocidad apropiada, un coro memorable, una letra que no puede ser más atingente, un solo de guitarra colocado justo y precisamente donde debía ir, se erige como una excelente demostración, primero de cómo se hace buen rock and roll, y además hacia adonde está apuntando el sonido de la banda. Se aprecia a un conjunto afiatado, empoderado y que se la cree. Aquello permea los acordes del tema y contribuyen a buena parte de su fuerza.

       Este 2015 MIGUELITOS sacó una nueva producción en directo titulada “SANGRE CAÓTICA II” que incluye un CD y un DVD de una presentación de la banda en la sala SCD de Bellavista, siendo un trabajo de excelente factura técnica y musical. Sin embargo, su último disco de estudio con temas originales ya data del 2012. Dada la inmensa calidad del mismo y lo bien encaminada que suena la banda, sería más que apropiado conocer qué dirección tomará la banda de aquí al futuro. En todo caso, por lo mostrado en “CRISTO VIENE, APRETEN CUEA” es posible especular con que serán solo decisiones acertadas.

viernes, 9 de octubre de 2015

Aroldo de Souza - Dinamitar y seguir (2015)

Por P

Las comparaciones son inevitables, y esta no será la excepción… Dinamitar y Seguir de Aroldo de Souza bien podría ser parte de la siguiente placa de Jirafa Ardiendo si es que hubiesen seguido. Lo cual no es malo, de hecho se presenta como un buen ejemplo de evolución musical y compositiva de los músicos de una banda que tuvo sus buenos momentos.

En lo que más se parecen  (y en mi caso agradezco) es en esa mezcla de elementos tomados de distintas corrientes. En el tema se identifican, sobre una base pop, muchos elementos de psocodelia, algo de jazz y hasta un poco de noise en las guitarras ruidosas que van llenando los espacios que inevitablemente se generan entre cada una de las pistas en la verdadera experiencia auditiva en que se convierte esta canción.

Y a pesar de todos estos elementos, la canción es etérea… flotante… Como para cargarla en el reproductor de música y salir a deslizarse sin rumbo entre medio de la gente un día de invierno a punto de llover, separado del suelo…Y eso es difícil… No la parte de caminar entre medio de la gente, eso es lo fácil, sino que hacer que una canción tan llena de sonidos suene como suena ésta y no sobrecargada y empalagosa (los que saben de cocina concordarán conmigo en que la respuesta al qué? Cuánto? Cuándo?Cómo?,puede marcar la diferencia entre hacer pan y hacer engrudo, por ejemplo)… Y cómo no iba a ser así, si en la masterización intervino Max Scena, que ha trabajado con Soda Stereo, Massacre, Los Pericos, etc. Bueno, eso también hace que la mano argentina se note.
Desde el punto de vista de la composición no tengo mucho que decir, menos de la calidad de la interpretación… Son profesionales, experimentados y se nota. Tanto Alejandro Pino (voz y letras), y Manuel Mendez (Música y producción), tienen por lo menos 15 años de trabajo previo. Y no son aficionados en esto de hacer canciones matizadas.

Estructuralmente es lenta, no leeeenta, pero sí lenta. En cualquier caso no le viene otro tempo (parte importante de esa sensación de estar flotando viene de eso). Una guitarra repetitiva en un arpegio disonante durante las estrofas le da un aire casi crepuscular, como si ese día de invierno fuera particulamente oscuro, aunque sin que necesariamente por la hora del día, y tampoco por el estado de ánimo.

El coro sigue en la línea incorporando, en todo caso, más y nuevas texturas musicales, lo cual aporta para llegar al clímax. Punto aparte merece, al respecto, lo inteligentemente bien construido de ese aspecto, ya que de lo contrario el tema sería algo mucho más plano y por lo tanto aburrido.
Otro aspecto que llama la atención es el uso casi instrumental de la voz  y la letra de la canción. Para gente que a la que gusta de escuchar letras le resultará un poco chocante, ya que hay que acostumbrarse a la armonía coral, a la pronunciación y al tono para entenderla, pero a otros no. En lo particular me gusta el efecto, creo que hacer más clara la letra le quitaría esa sensación etérea que tanto me gustó.


La canción se me presentó como una buena oportunidad, primero, de conocer una banda ya extinta, que tuvo sus buenos momentos y que en mi caso tuvo el buen tino de experimentar e innovar en un estilo que, para mi gusto tiende a ser monótono y que me cansa rápido al sonar todo más o menos parecido, mezclando elementos de distintos estilos musicales, y segundo, de poner en mi radar a esta banda que, más que romper y “dinamitar” lo que venía haciendo, lo evoluciona y lo pasa a otro nivel, echándolo a flotar.

Descarga la canción aquí.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Maten al Jefe – Básico (2015)

       La propuesta de MATEN AL JEFE en su EP “BÁSICO” es un claro ejemplo de que muchas veces no quedarse en la fórmula básica y extremarla a ver si da un poco más, muchas veces en detalles, trae como resultado un trabajo todavía mucho mejor. Se menciona esto porque la propuesta musical de esta banda oriunda de Melipilla no hace nada nuevo: punk rock a la medida de Disidencia, Segismundo Toxicómano y otros exponentes similares del sonido ibérico de la segunda mitad de los 90s y los 2000s, con abundantes juegos de guitarra, armonías melódicas y baterías usualmente aceleradas. Sin embargo, los locales no se quedan sólo en emular la fórmula sino que además ponen de su cosecha para sacar del horno un EP de cinco canciones pegajosas, de buena factura, con letras ingeniosas y que resulta un agrado escuchar.

       La placa se abre con “Tal vez”, un tema que ostenta la parte más pesada de todo el trabajo, con secciones casi cercanas al metal durante las estrofas, y que se suelta en un coro potente, con una letra de un ser perdido en la vida que se cuestiona algunas cosas. Le sigue “Soldado”, una acelerada pieza de punk rock, con un interesante trabajo de guitarra, cosa característica de todo el disco, y que habla de otro pobre ser que tiene que enfrentarse a la violencia de la vida en las urbes modernas. “Muerto Vivo” suena un poco más marchosa y menos acelerada, un interesante cambio de ritmo en la mitad del trabajo, que cuenta la trágica historia, nuevamente, de un ser abandonado a tal punto que “San Pedro se hizo el loco” con él como versa la letra y que incluye un apropiado solo de slide guitar que le aporta mucha frescura a la canción. Es sólo un detalle, pero el incluirlo hace que la canción gane muchísimo.

       “Niño de bien” trae la velocidad de regreso al sonido y la letra divaga sobre lo difícil que resulta comportarse y tratar de dar con el perfil esperado a alguien con una tendencia más bien a la dispersión y las conductas erráticas. Cierra el trabajo “Fackin Ched” con una potente crítica a la gente que tiene la tendencia a admirar lo que viene de Europa y no valora su propia cultura y olvida sus orígenes. Interesante la idea, sin embargo es en esta canción donde está el punto bajo del disco: las voces que hacen los coros suenan desafinadas respecto al resto de la música. Si bien es un detalle, llama la atención en un disco que en general está muy bien interpretado.

       “BÁSICO” resulta un disco entretenido de oír y que a pesar de que no dura ni quince minutos, tiene cuerpo, sustancia y energía por montones, haciéndolo un material ideal para escuchar aplanando calles. El sonido de MATEN AL JEFE es interesante y dentro del estado actual de la escena punk local, deberían destacar tanto por la actitud plasmada en las letras como por su calidad musical indesmentible. Al menos el talento está.