miércoles, 1 de agosto de 2018

Mal Intenciona2 – “Demencia cotidiana” (2018)

      Se suele decir en los círculos literarios que el libro más importante en la carrera de  un escritor es el segundo. Esto porque solo ahí podrá demostrarse que el éxito que pudo haber tenido el primero, que permitió que existiera el segundo, no solo fue algo pasajero o derechamente un golpe de suerte. La máxima en realidad aplica al trabajo de cualquier artista en general, pero se difiere un poco de ella porque no es menos cierto que conseguir que un primer trabajo sea no solo innovador y fresco, algo más o menos esperable, sino que además sólido y demuestre bagaje y sustancia es algo tanto o más difícil. Prueba de ello es el sorprendente sonido de “DEMENCIA COTIDIANA”, el disco debut de la banda MAL INTENCIONA2.

       Oriundos de Santiago de Chile, MAL INTENCIONA2 se formó en conversaciones entre cervezas y charlas sobre música y hasta ahí la historia es más o menos la misma que la de cualquier otra banda. Sin embargo, una vez que concluye la escucha de “DEMENCIA COTIDIANA” la sensación es grata; un disco macizo, sólido y variado y con una paleta musical bastante rica, algo que cuesta creer que sea el primer disco de una banda como cualquier otra. Lo que lleva a pensar entonces es que no es una banda como cualquier otra, o puede que sí, solo que se percibe una dedicación y trabajo importantes antes de siquiera pensar en el ejercicio de entrar a grabar un disco a un estudio. Así, en menos de media hora, MAL INTENCIONA2 entrega un paneo bastante amplio de lo que es su propuesta musical, que sin duda califica dentro del punk, pero con algunos matices.

       La placa inicia con “Mal intenciona2”, una energética declaración de principios y que solo abre la muestra de estilos que vendrán a continuación. Porque le suceden piezas de punk rock más marchoso, como “Lagunas mentales”, que describe una situación actual con un guiño al pasado, o “Demencia cotidiana”, primer single promocional del disco, que se tiñe de rockabilly con la apropiada incorporación de una armónica. De hecho, la banda no tiene problema alguno en pasar a un ritmo más rocanrolero y con la mencionada armónica consigue momentos en que nada tienen que envidiarle a leyendas del género como son LOS PEORES DE CHILE, por ejemplo. Aquello puede verse en el mencionado single promocional, en la divertida “Síndrome punk” y sobre todo en “No hay nada good”, brillante y ondera reversión a un clásico del inmortal Chuck Berry, con apropiadas modificaciones a la cultura y realidad local, con un ritmo preciso para ir caminando por la calle. Sin embargo, lo más destacable del disco se aprecia hacia la última parte, cuando las cosas se ponen más oscuras. “Puto sistema” es rabia machacante de bajo y batería aplastando todo lo que se le cruce y una guitarra, con un riff agudísimo, ametrallando lo que quede en pie, algo muy en sintonía con el sonido del disco “TRAGA” de FISKALES AD HOK, “Reacción social” hiede a punk ochentero, con quiebres y redobles de timbales, y “Despierta” comienza con un bajo que parece sacado del “FÁBRICAS MÁGICAS… LÁPIDAS TÉTRICAS” de BBS PARANOICOS. Entre las dos facetas de la banda, cuesta decidir cuál les queda mejor, algo que los mismos músicos son los llamados a definir, pero la diversidad le entrega a la placa una riqueza que hace que no aburra y se deje escuchar bien.

       Por supuesto, no es un trabajo perfecto y algunos ripios, tal vez propios y esperables de un disco debut, existen. La voz cantante a veces pretende sonar empoderada o furiosa y termina solo sonando no del todo bien y además sí se aprecian ciertos lugares comunes, clichés y falta de originalidad en relación a las letras, aunque eso no es pecado solo de esta banda sino un problema que ocurre más veces de lo que se quisiera en el punk actual. Sin embargo, dejando de lado eso, “DEMENCIA COTIDIANA” es un disco grato de escuchar, entretenido, que entrega un mensaje y no se amilana con ser el trabajo debut de una banda. Una que no es como cualquier otra, o puede que sí, solo que se percibe una dedicación y trabajo importantes. Eso ya marca una diferencia.

martes, 8 de mayo de 2018

Miguelitos – “En las Calles” (2018)

     Se dice que en la carrera de toda banda llega el momento en que aparece ese disco que redefine el sonido hacia algo diferente, y si la banda es buena hacia algo más grande y mejor de lo que ya estaban haciendo. En general, es algo que puede ocurrir en la carrera de cualquier artista, pero en la música es donde pueden darse los ejemplos más recurrentes. Es eso lo que ha ocurrido con MIGUELITOS y su “EN LAS CALLES”, disco que replantea la banda en términos sonoros, haciendo que suene menos como nos tenía acostumbrados y más como ellos mismos sienten que deben sonar. Tomando un referente del género musical al que la banda adscribe, se puede hacer un paralelismo con lo que ocurrió con ATTAQUE 77 y “ÁNGELES CAÍDOS”, placa de 1992 en donde la banda expandió su sonido, tanto en la riqueza de las canciones como en los instrumentos involucrados en las mismas,  y comenzó a tocar, grabar y comportarse como banda grande. Sin duda un avance, aunque cabe recordar que no fue algo que en principio le gustó a todo el mundo.

     MIGUELITOS es una banda que hace ya más de diez años viene forjando un nombre y sus credenciales en el circuito punk rock local, con ya varios discos bajo el brazo, un DVD en vivo y giras internacionales. Llegado este punto, ostenta con otros nombres como PUNKORA la posta como cabezas de cartel de nombres que aún suenan incombustibles, como FISKALES AD HOK, LOS MISERABLES o BBS PARANOICOS. Sin embargo, y aunque duela reconocerlo, esas bandas en algún momento van a dejar de tocar. Y ahí estarán estos nombres para decir presente en su momento. En ese sentido, MIGUELITOS se anota un par de tantos yendo en esa dirección con “EN LAS CALLES”, precisamente por superar algo que hasta el momento les había sido característico: MIGUELITOS, como los conocíamos, eran una incendiaria y reconocible mixtura de dos partes de punk rock y una de rock stoner. Bueno, en este nuevo material el rock stoner definitivamente sale de la ecuación. Lo bueno es que se incorporan otros elementos. Vamos por partes.

     “EN LAS CALLES” se trata de un disco macizo y compacto, dura menos de media hora pero a diferencia de otros discos de punk rock incluso de mayor duración, el material marca presencia y requiere de su tiempo para una apropiada escucha. Son doce canciones que transcurren oscilantes entre un sonido más propio del género primario de la banda, pero con interesantes alternancias hacia parcelas a momento insospechadas. La primera sorpresa aparece en la segunda canción, “Dando vueltas”, que inicia con un riff de guitarra que vislumbra algo que ocurre solo a medias porque una maravillosa sección de vientos aporta colorido y sabor a un rock and roll de la mejor factura. Y eso es solo el inicio del viaje propuesto en el disco. Le sigue “Ramonero”, primer single promocional ya presentado con anterioridad al lanzamiento de la placa y que anunciaba el nuevo sonido propuesto: rock a la vena matizado con elementos innovadores, una vez más una sección de vientos. De ahí en adelante trascurre un disco serio, maduro, sobre todo honesto, que circula por diversos estilos, ritmos, texturas y tesituras, donde destacan elementos como la pretensión de himno de “Revolución”, la arrastrada nostalgia melódica de “Adversidad” y, de sobre manera, la brillante inclusión de ritmos raperos y hip hop de “Organiza”, que entre el mensaje de la letra y la brillante adaptación al género invitado hace recordar al Fiskales de mediados de los noventa con ese inmortal llamado a la unidad de quienes están del mismo lado como lo es “Con nuestras manos” del recordado disco “TRAGA”.

     Volvemos a lo del inicio: tal como pasó con el "ÁNGELES CAÍDOS" en su momento, esto puede que no le guste a todo el mundo, pero da igual. Desde que no es un disco perfecto, debió cerrar con “Migra”, una canción inmensa e inmortal de la que no se hará más comentario para no arruinar la experiencia, o que en algunos versos la acentuación de las palabras está un poco forzada, pero es que junto con ser trabajo un trabajo diferente, es uno sobresaliente y que muestra la interesante capacidad de evolucionar que tiene la banda. Destaca además la gran interpretación musical y la buena calidad en su registro, pero por sobre todo eso, la muestra de una banda madura, que deja claro que sabe lo que quiere y que asume su peso específico y pergaminos, los suficientes como para alterar algo crucial en un sonido que ya habían logrado hacer reconocible y reinventarlo en algo igualmente propio e igualmente reconocible. Es poca la gente que puede ostentar eso. Bandas de punk rock, muchas menos.

Disco íntegro en YouTube

martes, 14 de noviembre de 2017

Testículos de Jehová – "Principio de la Fuerza" (2017)

             Algo que se dice de manera recurrente, llegando al punto del cliché, es que no se debe juzgar un libro por su portada. Se menciona esto porque ya por el solo nombre que ostenta esta banda podría pensarse, sobre todo si se considera además que su género es el punk y todo lo que el prejuicio sobre eso puede conllevar, que las cosas no van muy en serio. Y más allá de que puede haber gente que considere ofensivo el nombre de la banda, cosa muy legítima aunque eso es tema de otro debate, el asunto es que para muchos eso no daría a  pensar de buenas a primeras que tras “PRINCIPIO DE LA FUERZA” pueda encontrarse lo que realmente contiene.

            Se trata del segundo disco de la agrupación, tras “TARROTERAPIA” (2014), y se trata de esas bandas con las que uno se encuentra de manera constante en tocatas, que a punta de esfuerzo y perseverancia, a veces de abrir fechas y tocar ante públicos no tan numerosos, y a no bajar los brazos han conseguido abrirse un espacio en donde la alarmante falta de recambio en los nombres llamados a tomar la posta de los cabeza de serie augura muchas veces un futuro no tan alentador. Y no por falta de buenas bandas, que las hay como esta y tantas otras, pero que muchas veces no tienen la respuesta merecida de parte de un público que por un lado exige la apertura de espacios a nuevos nombres en las redes sociales, pero al momento de la tocata solo llegan cuando aparecen esos viejos estandartes de los que dicen estar aburridos.

En el sonido del disco no hay concesiones en ningún momento. Se trata de una placa compacta y breve de punk en todas sus variantes, desde ritmos cercanos al hardcore acelerado hasta momentos ramonescos en donde el tempo se acerca más al punk rock algo más reposado, pero en donde la tónica va marcada por guitarras potentes que interactúan muy bien entre sí, una voz intensa y afilada, y temáticas recurrentes dentro del género como lo son las denuncias sociales y los llamados a remecer consciencias. Destacan “Presa fácil” en donde las guitarras suenan como motosierras sónicas y la batería parece sacada de un disco de hardccore ochentero, “Fracturas” que deja entrever el lado más marchoso de la banda, con un punk rock certero, donde la primera guitarra aporta elegancia y da el toque preciso a la pieza, o la oscura introspección de “Al vacío” que mantiene la potencia y la velocidad aunque tratando temas un poco más íntimos y reflexivos, que, guardando las proporciones, recuerda un poco a los BBS PARANOICOS del “FÁBRICAS MÁGICAS”. El disco se cierra de manera brillante con “Sácate una pilsen”, apropiada reversión de “Bonzo goes to Bitburg” de THE RAMONES, aunque con una letra más cercana a la realidad cotidiana local.


Otra extraordinaria banda que sorprende con este tremendo material, compacto, preciso, pero a la vez variado y lleno de matices. Un disco cuya escucha se recomienda encarecidamente, pero también su compra en formato físico, y la asistencia a las tocatas, no pedir pasar por menos del valor de la entrada en las mismas, no exigir que los discos tengan que ser siempre gratuitos y, en fin, que se aprecie la escena y a sus bandas. Porque con reclamar que están los mismos de siempre y cumplir el canon requerido por la corrección en redes sociales no basta. Es necesario un apoyo concreto y real. Es la única forma en que experiencias como lo es escuchar esta placa podrán seguirse dando en el tiempo.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Sueldo Mínimo – "No voy a cambiar" (2017)

            Las bandas y los músicos tienen dos maneras de entregar su arte: a través de presentaciones en directo y registrando material. Puede parecer esto una obviedad, pero en muchos casos la balanza se inclina hacia una u otra actividad dependiendo del género puntual que se cultive, a tal punto de extremar en un sentido y descuidar en el otro. Dentro del punk rock, género que cultiva la banda SUELDO MÍNIMO, es frecuente que se realicen muchas tocatas y fechas, pero a veces se echa un poco de menos la grabación de discos. La situación es entendible considerando que el punk la tiene todavía más difícil que cualquiera que pretenda hacer música en un país sin mucha cultura y por lo mismo es que cuando se produce un registro de calidad, es un hito dentro de la historia de la banda y así ha pasado con SUELDO MÍNIMO.

            Números fijos de las Fondas Bizarras y demás tocatas del desaparecido Club San Martín en la capitalina comuna de Estación Central, podría pensarse que se trata de una banda bastante nueva, pero la verdad es que ya llevan haciendo música hace bastantes años y han registrado material previo. Sin embargo, cuando llega “NO VOY A CAMBIAR”, que vendría siendo en estricto rigor su segundo disco, queda la sensación de que la banda por fin encontró su punto algo más preciso en el sonido que quieren generar, y si bien éste adolece de algunos problemas, queda la sensación de que se encontró el punto de partida desde donde comenzar a construir un estilo propio y reconocible.

            El breve trabajo abre con una introducción, “Intro”, que si bien muestra interesantes juegos de guitarra, deja ya en claro cuáles son las principales influencias de la banda, que lo son también de buena parte del punk rock local, a saber el punk vasco y la escuela de punk rock argentino a la medida de Flema y compañía. El principal problema del disco no es que sea malo, en realidad es un excelente trabajo tanto a nivel técnico como interpretativo, pero a momentos parece quedarse demasiado cómodo en solo tributar a sus influencias, tanto en lo musical como en las temáticas de las letras, y no llevar la fórmula un poco más al extremo para crear algo auténticamente nuevo. Esto puede verse en “No queremos”, “No me importa” o “La puta policía”, que sin ser malas canciones de punk rock, quedan solo en canciones de punk rock como existen tantas otras. En directa relación a esto, los mejores momentos de la placa ocurren cuando la banda decide salirse un poco del molde y hacer algunas sutiles alteraciones al modelo del manual, sobre todo incorporando oscuridad tanto al sonido como a las letras. El resultado del ejercicio son interesantes piezas de punk rock pero con unas gotas más de mala actitud y pesadez, como sucede en “HxC” y sobre todo en “HDP”, una extraordinaria canción con quiebres y un mensaje entregado de una manera brillante, la  más larga del material y por lejos la mejor de la placa.

           Otro intento sincero de una banda de un género que se tomó el camino largo porque el rechazo mediático es prácticamente uniforme y conteste, y que tomó vuelo y se atrevió a dar el salto de registrar un material de manera seria y profesional, algo que sin duda marca un antes y un después en la trayectoria de un músico. Puede que hasta la misma gente de SUELDO MÍNIMO ni siquiera esté muy al tanto del peldaño que han subido, están más ocupados haciendo música, y llevándole un poco la contra al título del propio material, llegado este punto sí van a cambiar porque ya pueden decir que llevan un disco propiamente tal bajo el brazo, con identidad propia y como un extraordinario punto de partida hacia mejores cosas. Solo depende de ellos atreverse a hacerlo, pero luego de la escucha de “NO VOY A CAMBIAR”, el panorama es alentador. 


           

lunes, 19 de junio de 2017

Obssesion – "Armageddon" (2017)

       “Menos es más” es un expresión acuñada por Ludwig Mies van der Rohe, arquitecto alemán, representante de la escuela Bauhaus. Y si bien su sentido se aplica de manera más que patente a la corriente arquitectónica, puede también hacerse en muchos otros ámbitos y la música no es excepción. Prueba de ello es “ARMAGEDDON”, el más reciente trabajo de la banda OBSESSION, oriunda de Copiapó, lanzado a principios de 2017 y que si bien cultiva un género asociado a cierta complejidad técnica como es el metal, consiguen una identidad sonora y ofrecen un producto de buena factura apelando a la simpleza y la crudeza más que a la elaboración excesiva.

       El trabajo está integrado por ocho canciones y desde la primera, “Armageddon”, la fórmula queda clara. Se trata de un metal bastante clásico en términos de su ubicación en el marco de los subgéneros, con guitarras pesadas, baterías machacantes y ritmos acelerados, matizados por quiebres de batería y secciones más arrastradas. El parentesco con el punk a momentos resulta evidente y hace recordar, con cierta nostalgia incluso, jornadas en los últimos años de la dictadura en que punks, metaleros y demás excluidos debían compartir espacio porque de otra forma no era posible. Se desconoce si aquello habrá sido una idea preconcebida por parte de la banda al crear su sonido, pero sin duda le da un toque clásico que tiñe todo el material.

       “Bastardo” es la mejor canción del disco y resulta la muestra más patente de lo que propone la banda. Hay ritmos marchosos y cercanos al punk rock, quiebres, cambios de velocidad y un solo de guitarra que sin ser ostentoso, recoge de manera más que apropiada el espíritu ochentero y clásico en el que se enmarca el sonido de OBSESSION. “Ello… Mi pesadilla eterna” también es interesante, siendo una pieza pesada y lenta, intercalando pasajes oscuros y más acústicos con estallidos de distorsión y rabia. También destacan “Batallar hasta el fin” y “Purgatorio Interior”, que cierra la placa con sobre seis minutos de guitarras rugientes, baterías que oscilan entre el furor y la languidez y tantos otros solos de guitarra bien ejecutados, pero con ese filo callejero que hace que suenen más creíbles que cualquier otro salido de una escuela de música. El único punto bajo del disco está en la voz principal, que si bien no suena mal, podría trabajarse un poco más para obtener registros algo más expresivos, y las letras, que a menudo resultan más ambiguas que enigmáticas y a momentos no están a la altura del trabajo instrumental, aunque, al igual que con la voz, son todos temas subsanables y en caso alguno le restan calidad al trabajo.

       Muchas veces las bandas se complican por no ser capaces de encontrar un sonido que les identifique, y así pueden pasar horas en discusiones bizantinas sobre qué poner, dónde y cómo. Sin embargo, en muchos casos la respuesta puede estar en tomar la dirección precisamente opuesta y simplificar las cosas, llevándolas al origen del concepto y así obtener un material más cargado de sangre, entrañas y alma, algo que siempre será mejor que sobreproducciones en donde al final entre tantas capas, detalles y elementos, cualquier idea medianamente original queda sepultada de manera irremisible. La gente de OBSESSION entendió eso a la perfección y así pasa a engrosar la lista de ejemplos en que la frase del arquitecto alemán cobra un absoluto sentido. El mérito está en que parece fácil, pero no lo es en realidad.

Link de descarga gratuita del disco.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Valium – “Nuestro Lugar” (2015)

       Por desgracia, en el mundo actual, cuajado de situaciones en que la corrupción coloca en ventaja posicional a personajes que no tienen ninguna vergüenza en hacer lo que sea para asegurar su situación de poder, el trabajo duro no siempre garantiza éxito y buenos resultados. Sin embargo, en muchos casos ayuda, sobre todo si va de la mano de honestidad y dedicación. Es eso lo que podría decirse de VALIUM, una de las bandas que se ha erigido como punto visible dentro de la escena de hardcore punk melódico en el medio local y que, sin duda, ha tenido un devenir movido y gratificante en el último tiempo. Este 2016 formaron parte del prestigioso festival Rockout, que los llevó a compartir escena con bandas de la talla de The Offspring y Dead Kennedys, formaron parte del memorable tributo a BBS Paranoicos titulado “PARANOIA COLECTIVA” y el año recién pasado editaron “NUESTRO LUGAR”, placa que viene a ser la sucesora de su anterior trabajo, “INDESCENTE” (2012), en donde sin perder la senda, demuestran que todo lo que han conseguido no es sino producto de dejarse las manos tocando para así conseguir el sonido que ostentan.

       Se trata de un disco rápido y breve, apenas supera los veinticinco minutos, acelerado, como ir sobre un skate, y que en catorce canciones deja claros los pergaminos de una banda que ya ha encontrado la manera en que quiere sonar, lo que se percibe claramente por la seguridad con que eso empapa el material. Los fuegos se abren con “Brazos Cruzados”, una pieza memorable y potente, con un apropiado mensaje que llama a no quedarse estancado en la apatía, aunque siempre con esa altura de miras de quien sabe que el fracaso siempre es una opción, algo que da la escuela de hacer punk rock en los tiempos actuales, con todo lo que eso implica. Desde ahí, el disco fluye con un sonido natural y afiatado, en donde las influencias se perciben claramente, desde Millencolin hasta Bad Religion con escala en NOFX, aunque tampoco se percibe que se trate de una copia o imitación, algo bastante frecuente en géneros musicales de esta naturaleza.

       Puntos altos hay varios. Destaca el cariño a la actividad de la que versa la canción en “En Movimiento”, la rabia que destila “Enemigos”, la particular cadencia y ritmo de la pieza que le da título al disco, la potencia del single promocional de la placa “Una vez más” y “Pixelado”, la canción más larga y compleja de la placa, un manifiesto de la postura de la banda que ya no tiene ese temor a salir de la zona de confort y por tanto atreverse a hacer cosas nuevas. Con diferentes ritmos, quiebres, un interesantísimo trabajo en el bajo y una letra inteligente, es un extraordinario fresco de qué es lo que Valium está haciendo en la actualidad. Si bien no es una canción perfecta, hay algunos detalles de afinación en las voces y las armonías entre estas, es una apuesta que en su mayor parte rinde frutos y solo aumenta las credenciales de la banda, demostrando de paso que punk no es sinónimo ni de mediocridad ni de música monótona o toda igual, llevando su fórmula a nuevas tesituras que siempre son agradecidas.

       Se decía que en los tiempos actuales, en que la corrupción hace que muchos que no lo merezcan estén en situaciones de privilegio, el solo partirse el lomo trabajando no es garantía de nada. Sin embargo, el talento y las ganas, unidas a la perseverancia y el nunca bajar los brazos, de cuando en cuando hacen que la justicia mire hacia donde no suele hacerlo y premie el esfuerzo honesto, como sucede con el caso de VALIUM. Probablemente todavía falte mucho para la consagración definitiva, si es que eso acaso ocurre considerando una escena con un público integrado por una no despreciable cantidad de gente bruta que por distintas razones cree que la música no puede ser un trabajo y que los músicos no merece retribución alguna, por lo mismo, puede que la banda ni siquiera esté esperando que eso ocurra, pero lo que se percibe en “NUESTRO LUGAR” VALIUM es una banda que ya no toca solo por diversión. Puede que los músicos se sigan divirtiendo, ojalá nunca dejen de hacerlo, pero ya no suena a que sea un simple juego. “NUESTRO LUGAR” va en serio. Tal vez eso explique todo lo que han conseguido este año. Ojalá vayan por más.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Varios artistas - "Paranoia Colectiva" (2016)

       Una manera efectiva de apreciar el influjo de un artista es analizar la manera en que su obra no solo es repasada sino que reversionada. Esto es particularmente efectivo en la música, en donde mientras más gente en garajes, pubs, salas de clase y habitaciones colmadas de posters interpreta sus canciones, mayor peso específico puede decirse que tiene tal banda o artista. Sin embargo, si junto a este inorgánico homenaje hecho por fans y seguidores, viene además el ejercicio de la mano de colegas de oficio, se está ante alguien que ha logrado trascender de una manera distinta, especial, no tan frecuente de ver y que por tanto merece atención particular. Es el caso, por cierto, de BBS PARANOICOS, banda que conmemora nada menos que veinticinco años de trayectoria, que con los años se ha erigido como uno de los tres cabezas de serie de la escena punk local, junto a FISKALES AD-HOK y LOS MISERABLES, y que suena más afiatada y certera que nunca. Prueba de ello es su más reciente material de estudio, “CRUCES” (2014), y su influencia queda más que patente en este extenso homenaje de nada menos que veintiséis bandas de distintas nacionalidades que rinden tributo a la carrera de lo que a estas alturas es una verdadera institución no solo dentro del punk sino que del rock local.

       Las canciones que integran la placa pueden dividirse en dos grandes grupos. Por un lado están los artistas que cultivan un género musical más cercano a lo que plantea BBS PARANOICOS y por ahí no hay grandes sorpresas, aunque eso no quiere decir que no haya puntos altos y momentos memorables. Junto a nombres esperables como los mismos FISKALES AD-HOK, que se encargan del himno “Mentira”, y MACHUCA, que aporta con “El Regreso”, destaca gente como SIN PERDÓN con una sentida versión de “Como una sombra”, VALIUM con una energética propuesta para “Imperfecto”, SHAILA que se inscribe con un clásico como “La Rabia” y los siempre brillantes JUGUETENFERMO con una deconstrucción en que dejan a su propia medida un clásico como “Tan lejos”. Sin embargo, es en el aporte de artistas que si bien cultivan el punk y los géneros afines, no suenan como BBS PARANOICOS en donde puede encontrarse lo que se erige como el real propósito de este trabajo: probar que la música de la banda excede a sus propios límites. Desde ahí, escuchar a CURASBÚN reinventando “Tanto insistir” desde el street punk es una bocanada de aire fresco y un acierto. En el mismo sentido, el festivo ska de PATOCARLOS redefiniendo el sentido de “Cambia el tiempo” o incluso la gente de NUCLEAR, uno de los estandartes de thrash metal local, acelerando aún más algo como “Libertad condicionada” son cosas que sorprenden de grata manera y hacen que un homenaje que podía haber sido un predecible compendio de nombres y versiones esperables se transforme en el tremendo testimonio que es “PARANOIA COLECTIVA”.

       Conteste con la idea anterior, es en el otro grupo de artistas participantes donde pueden encontrarse los puntos que más resaltan en el disco: aquellos músicos que no solo no cultivan el género musical de BBS PARANOICOS, sino que incluso se dedican a algo completamente distinto. Sorprende así escuchar a SINERGIA participando con una canción tan icónica como “Ausencia” y que a la vez no deja de sonar como una canción de SINERGIA. En el mismo sentido, grato es encontrarse a gente como PANCHO FOLK con una sentida versión de “Conservé la calma” embellecida con su característico timbre vocal y su rasgueo rabioso, a MARTÍN POBLETE con una elegante propuesta para “Calla y espera” que recuerda a la banda sonora del mejor spaghetti western o el rock oscuro y arrastrado de 9 CÍRCULOS que aporta una nueva vuelta de tuerca para “Piensa en algo”. Es en estas interpretaciones, cada una construida desde el género musical y la particular visión de cada participante, que se confirma la idea antes esbozada. Las canciones que a lo largo de los años BBS PARANOICOS ha colocado en el inconsciente colectivo son piezas que exceden a su propia existencia, que han influido en mucha más gente que la que va a regularmente a sus tocatas y que por lo mismo pueden ser vistas de una multiplicidad de ángulos y texturas. Aquello no es sino coherente con la postura misma de BBS PARANOICOS que desde siempre ha abogado por una apertura mental en términos musicales, por no cerrarse solo a ciertos estilos y por permearse de la mayor cantidad de influencias y estímulos desde distintas instancias, para así enriquecer la paleta sonora y hacer más y mejor música. Icónico de lo anterior es que uno de los mejores cortes del disco, la versión en clave de indie pop discotequero que hace la banda NUEVA ALBA de la canción “Domingo”, sea a la vez la que más ruido ha generado en cierto grupo de gente que insiste en que solo escucha a BBS PARANOICOS hasta determinado disco, refiriéndose a lo que la banda hizo después en epítetos que no vale la pena mencionar. No hay mejor manera de probar un punto que dejando de manifiesto a grupos obtusos de mente. No se trata de cuestionar el gusto de nadie, todo pasa por la actitud que se tiene ante lo que no gusta, muchas veces simplemente porque no se conoce.

       Un trabajo sólido, macizo, variopinto y muy bien equilibrado, de excelente calidad en la producción y con el que se dejan varias cosas claras, “PARANOIA COLECTIVA” se erige como un merecido homenaje a unos viejos estandartes que estaban para esto y mucho más. Tal vez como único punto flaco pueda mencionarse que se echaron de menos algunos nombres y otros que sí estuvieron presentes tal vez no estuvieron tan a la altura de las circunstancias, pero sin duda que la placa será un objeto que envejecerá bien y que marca un antes y un después en la carrera de esta longeva banda como lo es BBS PARANOICOS. Cuando ya se reciben este tipo de homenajes se pasa a estar en una categoría distinta. Es algo que suele ocurrirle a bandas legendarias, muchas veces integradas por personajes que ya no están. Pero eso es lo mejor de esta historia: sin perjuicio de que estén en esa otra categoría, todo indica que además hay BBS PARANOICOS para rato.