jueves, 4 de junio de 2020

Bala Loka – “La Balanza” (2020)

Cambiar en una banda siempre viene bien, sobre todo cuando hay sobrante y por tanto hay que saber cuándo sacar grasa. Y esto lo ha leído muy bien la agrupación local BALA LOKA, que de un auspicioso debut, con su primer disco “ORGULLO, HONOR Y RESISTENCIA”, pasaron de ser una banda punk con canciones algo extensas, pero auspiciosas, a ser una banda punk, afiatada, enfocada y con la vista muy bien puesta en lo que buscaban.

Aquel disco debut, por allá por el año 2012, sorprendió con épicas piezas de extensa duración, para el género al menos, y con un correcto uso del lenguaje y estructuras musicales innovadoras. Ahora, con “LA BALANZA” reafirman su propuesta desde una perspectiva más madura, aunque con un concepto claro, como son los acontecimientos ocurridos en Chile desde octubre de 2019. Podría incluso decirse que es un disco conceptual, aunque la banda consigue sonoridades y tonos diferentes para cada canción, cosa que, si bien ni obstan al carácter conceptual del disco, las temáticas son contestes, permiten ver texturas sonoras disímiles, y no por eso menos interesantes.

La placa abre con el corte promocional del disco, “Ley”, que es puro punk rock que define la temática principal del disco. Desde entonces se perciben las influencias de la banda, muy a la medida de los DISIDENCIA, agrupación europea que sabe mezclar los juegos de guitarra, un bajo atingente a aquellos jugueteos y una batería muy técnica. BALA LOKA sabe emular aquella propuesta, pero además imprimiendo un sello personal, lo que se agradece, ya que “LA BALANZA” no es ninguna copia, y en cambio, plantea una propuesta musical con sello autoral y que abre una nueva ventana al punk rock local, influenciado de las referencias de siempre, pero, como puede pasar en el género si se hace sin cuidado, puede terminar sonando a cosas que ya se han hecho antes. BALA LOKA sortea el punto con talento, y reinventándose en su propia propuesta, salen airosos del desafío de lo que implica un segundo disco. Destacan canciones memorables como “Caras”, donde el bajo se roba la película desde el comienzo, la rabiosa “No es una fiesta” y “Sicario”. La propuesta es singular, pero sigue siendo punk rock de aquellos.

BALA LOKA se podría decir que comenzó un poco al revés. Haciendo canciones de cinco minutos en un género, el punk, que busca más inmediatez y dos minutos o tres como mucho en sus canciones. Entre medio hubo un EP y ahora vuelven con “LA BALANZA”, que es rock directo, breve y al mentón. Qué más punk que eso.

lunes, 23 de marzo de 2020

Sondei – Metamizol (2019)

“Vamos a necesitar buena música”. La frase se coloca entre comillas para dar contexto al momento en que se realiza esta reseña. El mundo atraviesa por una pandemia en donde un virus ha asolado prácticamente a todo el planeta, contagiando a muchos miles de seres humanos, y por desgracia, también matando a tantos otros miles. Cuando después todo haya pasado y esto no sea más que un recuerdo del que aprender, leer esta introducción será precisamente parte de ese recordatorio: la música nos hace más llevaderos los momentos complejos. Y al repasar este material, eso queda de manifiesto. Porque la escucha de “METAMIZOL” de SONDEI puede hacer que un mal momento sea algo más llevadero, gracias al elegante sonido pop rock acústico, interpretado con una particular sensibilidad, lo que tiñe al material de un aura especial, más que apropiada para situaciones como la que se describe.

Entrando en materia, “METAMIZOL” es el breve debut musical de SONDEI, anteriormente denominado DÍA DE SOL, proyecto solista que también funciona como banda, en propias palabras del músico detrás del mismo, Cristián Arroyo. El cantautor, como se decía, ofrece una propuesta de pop rock acústico y es oriundo de Concepción, algo que se le nota. Primero, porque el material es de una altísima calidad en todo sentido, desde el nivel compositivo hasta la brillante ejecución y producción, ¿qué comerán o respirarán en Concepción que son tan buenos para hacer música?, y porque también resultan visibles las influencias de grandes nombres salidos de aquella ciudad, nombres como LOS BUNKERS y, por supuesto, LOS TRES. Hay un sello autoral propio, cosa notable en un trabajo debut, lo que demuestra que el artista tras la propuesta tiene cierto bagaje musical, pero no puede dejar de sonar como un disco penquista, con todo lo que eso implica, cuestión que solo contribuye a darle mayor valor agregado al trabajo, un orgullo más de la sureña ciudad cuna de una parte importante de la buena música de estos lados en el último tiempo.

Se trata de un trabajo de cinco canciones que inicia con “Los que luchan”, donde ya el influjo Concepción se hace presente. Con una letra denunciando graves injusticias sociales, la canción avanza en una progresión de acordes que recuerda al “Déjate Caer” de LOS TRES y cuando todo parece ir en ese sentido, una guitarra que perfectamente pudo ser de alguno de los hermanos Durán de LOS BUNKERS amalgama las melodías en una canción elegante y con contenido, punto más alto del disco y con pasta de corte promocional. Le sigue “Jony”, una dulce balada que si bien incurre en una estructura de acordes algo trillada, la elegante letra y la pasión de la voz cantante, junto a unos cuidados arreglos, la hacen salir airosa de un trámite que en manos más inexpertas devendría en algo predecible y olvidable. Otro punto alto es “Que no callen tus sueños”, que con una marchosa base rítmica de bajo y batería como soporte, construye elegantes juegos de guitarra acústica hasta llegar a un coro que recuerda a “Que no destrocen tu vida” de LOS PRISIONEROS, aunque con un toque muy autoral y propio. Cierra la placa “Caminar hacia adentro”, una lánguida canción colmada de introspección y nostalgia, con una larga salida instrumental, etérea y cándida, pero también triste y melancólica, apropiado punto de término a un disco que en poco más de diez minutos consigue mostrar las credenciales artísticas del proyecto.

Son tiempos extraños los que corren al momento en que esta reseña es realizada. Porque las sensaciones no son las mejores, y afloran miedos, incertidumbres y angustias por no saber qué es lo que vendrá. Sin embargo, con piezas como “METAMIZOL” de SONDEI se puede llegar a pasar un momento agradable, con letras que de igual manera critican lo que debe ser criticado y ensalzan con belleza lo que vale la pena. Porque siempre hay cosas que valdrán la pena, aunque a momentos parezca que no. Este trabajo es más que recomendado para volver a experimentar eso en días complejos. Como se anunciaba, vamos a necesitar buena música; lo bueno es que sigue habiéndola.

martes, 3 de septiembre de 2019

Almenara – De psicopatologías y dolores (2018)

Se insiste hasta la saciedad en estas líneas en que pertenecer a determinado género musical no es justificación para que se le cierren a un artista o banda las puertas en las narices de antemano o su música sea catalogada de mediocre o de mala calidad. Misma cosa también pasa haciendo el ejercicio inverso y el cultivar determinado estilo no es excusa para sonar desafinado, no trabajar bien las canciones o tocar mal. El punk es un género donde esto pasa mucho, y por desgracia, en ambos sentidos. Pero por fortuna sigue habiendo gente que cree que la premisa tras el DIY es trabajar el triple para hacer las cosas mejor que nadie, y sobre todo, superarse a sí mismos. Es el caso de ALMENARA, banda de hardcore punk oriunda de Valparaíso con una dilatada trayectoria que con su más reciente disco “DE PSICOPATOLOGÍAS Y DOLORES” deja en claro que está en su punto más alto, tanto a nivel compositivo como interpretativo.

Concebido como obra conceptual tomando como temática la salud mental de la alienante vida moderna, y con el sencillo promocional “Disforia”, el breve disco recorre en sus ocho canciones distintas situaciones mentales que pueden aquejar a las personas, acuñadas en sentidas canciones, duras, aceleradas, bien construidas y muy bien ejecutadas gracias a un interesante tándem de dos guitarras y una línea rítmica de bajo y batería que apoyan con fuerza la propuesta musical. Otro punto alto es la voz cantante, que muchas veces en este tipo de música suele flaquear porque hay una sutil pero importante diferencia entre cantar para hardcore y gritar, algo que aquí se hace muy bien porque la voz suena potente y firme, con el fraseo propio del género, pero sin desafinaciones y de manera pareja, siendo el apropiado complemento a todo el arsenal sonoro que viene detrás. Musicalmente el disco es rico y variado, donde pueden notarse las influencias tanto del hardcore neoyorkino como el californiano, todo destilado en un sonido con interesantes vetas autorales, prueba de la ya extensa trayectoria y fiato con que cuenta la banda.

Un punto importante son las letras. Ya se habló de que “DE PSICOPATOLOGÍAS Y DOLORES” es un disco conceptual, y eso ya por sí solo llama la atención porque, con contadas excepciones, no es en este género musical en el que se piensa cuando se habla de obras conceptuales. Sin embargo, sin perder ni lo directo ni lo duro, ALMENARA entrega su mensaje de manera clara, entendida y letrada. No es cualquier cosa que una canción se llame “Disforia”, que se mencionen conceptos como otredad o que se critique la evasión de los problemas. Aquellas no son temáticas tan frecuentes en el punk, o al menos no de una manera tan profunda, y a la vez expuestas con una cotidianeidad y una simpleza que no deja dudas a que es punk rock de manual. Si bien el disco suena muy bien, algo que ya se había visto en otros trabajos de la banda, la propuesta conceptual y las letras destacan en un trabajo bastante singular.

En menos de quince minutos ALMENARA entrega un potente manifiesto de lo duro que se hace vivir en un mundo donde la salud mental es algo que no importa, sobre todo en los sectores más desfavorecidos, y entrega un disco sólido, macizo y directo, con buenas canciones bien armadas, todavía mejor ejecutadas, pero que además funciona como una obra conceptual, con cierta narrativa incluso, que sorprende para bien, prueba de que hacer punk no es sinónimo en caso alguno de un trabajo mal hecho o que no esté a la altura de otros géneros. Más bien es todo lo contrario, y luego de la escucha de “DE PSICOPATOLOGÍAS Y DOLORES” queda hasta la sensación que el mensaje contenido en el disco suena incluso mejor desde un género como el hardcore punk.

jueves, 29 de agosto de 2019

Huaynoman – Multiverso (2017)

Hay discos para hacer distintas cosas. Algunos son ideales para correr los sábados por la mañana o iniciar una rutina de ejercicios.  Otros para hacer el aseo. Otros para actividades más íntimas e incluso algunos para solo no hacer nada. Y si hay una cosa para la que “MULTIVERSO” de la agrupación local HUAYNOMAN resulta perfecto es para caminar en un día primaveral. La cadencia juguetona y alegre de la mayoría de sus canciones invita a sentir la brisa fresca que matiza con el sol y a transitar por sus nueve piezas con ese ejercicio como telón de fondo, porque así mismo es como se percibe la placa. Como un día de primavera.

HUAYNOMAN es una agrupación local formada el año 2012 por músicos de otras bandas, entre ellas SANTO BARRIO, que realizan una propuesta de pop/rock bastante agradable, con ciertas cadencias de jazz y una cuidada ejecución instrumental. Se menciona esto porque resulta ostensible que se trata de músicos experimentados los que integran HUAYNOMAN y es que si bien “MULTIVERSO” es su disco debut, se perciben los años de circo de sus integrantes, cosa que se plasma además en el fiato y la confianza que exhibe la banda al momento de desplegar su propuesta musical, que suena fresca, original y cargada de intención.

La placa abre con “Para empezar” una canción cadenciosa y con ciertas vetas de raigambre mestiza y una letra que llama a dejar atrás el descontento y el hastío, al ritmo de unas marchosas percusiones. Es una apropiada apertura porque deja sentadas las bases de lo que será la escucha que está por venir. Y acertadamente a continuación viene “Cómo será”, single promocional del disco, que suena aterciopelada y rítmica, con un extraordinario solo de guitarra que corona uno de los más altos puntos del trabajo. La placa fluye sin problemas y se hace grata de escuchar, sin aburrir ni incurrir en innecesarias estridencias, permaneciendo en un sonido luminoso y suave, a lo que contribuye el agradable timbre de la voz cantante y las armonías vocales en general. Puntos altos son la hermosa “Flores en tu pelo”, la elegante “Donde tú estás” y “Saqueo”, que tiene un inicio suave y va creciendo hasta una culminación hermosa, siendo otro de los puntos más altos del trabajo.

Como única observación menor se podría inferir cierta necesidad de variación en el sonido a momentos, ya que algunas canciones suenan demasiado parecidas con otras, pero es algo que puede trabajarse y tratándose además de un disco más bien breve, nueve canciones, eso contribuye a darle unidad al trabajo, siendo al final todo un tema de gustos. En todo caso, en absoluto opaca un sólido disco debut, algo no sencillo de conseguir, con un sonido fresco, autoral y grato de una agrupación que ojalá pudiera seguir sacándole partido a su talento, su fiato y su experiencia. Se desconoce si en la mente de los músicos esto fue solo un proyecto pasajero o algo con pretensiones de trascendencia, pero ojalá sea lo segundo, porque resultaría interesante ver que podría salir de la proyección de HUAYNOMAN. Sea lo que fuese, con “MULTIVERSO” la tarea ya la cumplieron con creces y entregaron un extraordinario disco para tener en los audífonos mientras se aplanan calles bajo el sol de un día de primavera.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Obssesion – Ciegos a voluntad (2018)

El segundo trabajo de un artista siempre es importante. Sirve para dejar atrás lo que puede haber sido un debut, sobre todo si fue auspicioso, y permite ir decantando un estilo autoral y propio. Sin embargo, hay ocasiones en que sea por inexperiencia, ansiedad, o un deseo demasiado grande por generar material, a veces se saltan etapas y los resultados no son tan satisfactorios. No tiene nada de malo, es natural en cualquier proceso creativo, siempre se puede volver a empezar y lo más importante es saber volver sobre los propios pasos cuando es necesario. Es esto lo que se percibe en “CIEGOS A VOLUNTAD”, segundo trabajo de OBSSESION, banda con sonidos de fuerte influencia metal, oriunda de Copiapó, que recién el 2017 había presentado su disco debut “ARMAGGEDON”. Y si aquella placa sorprendía con simpleza y frescura, lo exhibido en “CIEGOS A VOLUNTAD” no va tan por este camino.

Es un disco con puntos altos y otros no tanto, de hecho se perciben elementos del primer registro que ahora aparecen mejorados, como por ejemplo la voz cantante, pero el material parece algo plano, perdiéndose buena parte de la frescura que la banda mostrara en su primer material. La placa abre con la canción que da título al disco y desde entonces puede percibirse aquella aura de cierta monotonía, con pasajes musicales demasiado largos y reiterativos, a su vez introducciones muy extensas y todo eso va generando una sensación de estar escuchando lo mismo demasiadas veces. Puede influir en esto que seis de las siete canciones exceden los seis minutos de duración y eso puede estar bien, sobre todo en géneros como el que cultiva la banda, pero si no hay variaciones o algunos quiebres, en particular en el trabajo se extrañan las interacciones entre dos guitarras, es muy posible que el trabajo termine en cierta redundancia.

La placa avanza con “Falsa Rebeldía”, que trata un punto interesante y no tan recurrente, sobre todo en el rock, y “Me asfixio en tu imagen”, que pesada y machacante, recuerda un poco al primer ALICE IN CHAINS y entrega un interesante diálogo de guitarras; es a esto a lo que se apunta con la mención, que cuando OBSSESION se decide a salir del patrón de la nota base y suelta las amarras el resultado es bueno. Sin embargo, ya adentrados en casi quince minutos de material, la sensación de estar ante un disco con pocos matices en cierta manera se ha instalado y lo que viene después no ayuda a quitarla de encima. “Desertor” es de los puntos más altos del disco, tanto por la atingente letra como por la presencia de esos quiebres tan pasados a metal ochentero que enriquecen tanto su primer disco. “Súbditos” también ofrece interacciones interesantes entre las guitarras, pero el tema, lejos del crescendo que se busca, se diluye en, una vez más, la excesiva extensión. “Tu avaricia será en vano” es un interesante cierre, una canción con algunos matices, pero que tampoco alcanza a ser una pieza con distintas secciones musicales. Tal vez reduciendo la extensión, retirando algunos pasajes y simplificando las cosas el resultado habría sido un poco menos agotador. Para entonces, los casi cuarenta minutos de la placa parecen haber sido incluso un poco más.

En este mismo sitio, la reseña a “ARMAGGEDON”, disco debut de OBSSESION, comenzaba con una mención a aquella máxima acuñada por un exponente de la corriente arquitectónica Bauhaus, pero que aplica a prácticamente todo: “Menos es más”. La frescura y la potencia de aquel primer trabajo radicaban en eso. Metal sin grandes florituras técnicas pero que olía a calle. En “CIEGOS A VOLUNTAD” se nota que hay un deseo de evolucionar, pero darle mayor complejidad a las cosas no necesariamente implicará un avance. Porque eso se nota: el sonido es mejor, como se decía, la voz cantante está más trabajada, hay una evolución en las letras y en general la propuesta busca ser más profunda. Sin embargo, el resultado se percibe algo pesado y sobrecargado y en ese afán de avanzar, puede haberse incurrido en algunos excesos. Tal vez haber registrado algunas demos antes de despachar el material final pudo haber ayudado, las decisiones musicales de una banda son algo muy delicado para sus integrantes, pero el asunto es que este segundo disco de OBSSESION no suena mal, pero sin duda pudo haber resultado mejor. Lo bueno es que talento, seriedad y dedicación a la banda no le faltan. Teniendo eso de su lado, es cosa de tiempo para encontrar el camino.

viernes, 26 de octubre de 2018

Exiliados – "Exiliados" (2018)

Comenzar algo nunca es sencillo y el primer paso siempre cuesta. Sin embargo, hay ocasiones en donde sea por el bagaje de los involucrados o por puro talento, el ejercicio resulta bien. Puede que no del todo perfecto, pero funciona. Este es el caso de “EXILIADOS”, el breve EP que es el debut discográfico de EXILIADOS, banda de punk rock oriunda de Melipilla, que en menos de quince minutos, si bien con algunos ripios que se repasarán a continuación, consiguen salir airosos de la dura prueba para todo músico como lo es debutar registrando material.

La breve placa inicia con “La Pichanga”, pieza en la cual queda de inmediato manifiesto la idea musical tras la propuesta: punk rock duro, intenso, pesado, que flirtea con el hardcore e incluso con el metal, con una voz cantante rasposa y áspera, baterías aceleradas, guitarras crujientes y letras directas, aunque con un correcto uso del lenguaje, cosa que se agradece pues ese tópico suele ser una recurrente cojera en otras bandas locales del género. Acá hay discurso claro, aunque elaborado de manera apropiada. Y se dispara contra lo de siempre: la injusticia, la desigualdad, la corrupción y todas esas cosas que por desgracia no pasan nunca de moda porque se mantienen en el tiempo. La placa fluye veloz hasta llegar a “Eruditos”, primer corte promocional, incluso con un videoclip de presencia en YouTube,  y que sin duda es el punto más alto del trabajo. Canción rabiosa y acelerada, con un coro potente y una brillante letra en donde se dispara sin piedad ni filtro contra la estupidez masiva y generalizada que han provocado los smartphones e internet en una masa cada más ignorante, pero a la vez muy empoderada, que ha devenido en este espécimen de hoy en día como lo es el erudito de redes sociales, un completo ignorante pero que se siente muy sabio y entendido en todo. El resultado es una canción brillante, que pega justo donde a algunos más va a dolerle y por lo mismo cumple a cabalidad con la premisa del punk rock: canción corta, memorable y molesta.

El principal problema del disco es que salvo el corte promocional, que sin duda destaca, todo lo que le sigue no difiere mucho de lo que vino antes, aquella canción está  justo en el medio del material, y queda la sensación de que las demás canciones suenan todas entre sí peligrosamente parecidas, casi como si se tratara de las distintas partes de un mismo todo. Y claro, se entiende que en un disco debiese haber cierta identidad entre las canciones que lo conforman, pero en este caso se llega incluso a momentos planos, genéricos y carentes de lo más importante en un músico, y un artista en general: la capacidad de imprimirle un tinte autoral a su trabajo. En ese sentido, las canciones suenan como podría sonar cualquier canción de cualquier banda de punk rock en cualquier parte. Es cierto, el género musical demanda sobre todo simpleza, pero eso no es lo mismo que falta de originalidad o de ideas, THE RAMONES no puede ser más simple y es reconocible en cualquier punto del universo, y en ese sentido EXILIADOS demuestra que está recién comenzando su camino. Un tándem de dos guitarras podría ser un excelente primer paso para darle riqueza musical y variedad al sonido, cabe citar, solo a modo de ejemplo, el trabajo de bandas como SEGISMUNDO TOXICÓMANO o DISIDENCIA, que si bien no hacen exactamente lo que propone EXILIADOS son una buena muestra de lo planteado en el sentido del aprovechamiento de los juegos de guitarra y cómo eso puede hacer progresar las canciones.

Más allá del problema mencionado, que es del todo solucionable, EXILIADOS propone un trabajo honesto y serio, en términos de calidad técnica de sonido el disco es impecable, un debut auspicioso, con un corte promocional brillante y un puñado de canciones que son un buen material de base como punto de partida a encontrar un sonido propio y personal. Comenzar algo nunca es sencillo y el primer paso siempre cuesta, pero si como en este caso está la materia prima, las ganas y la seriedad, todo se hace más llevadero. Lo demás vendrá solo.



miércoles, 1 de agosto de 2018

Mal Intenciona2 – “Demencia cotidiana” (2018)

      Se suele decir en los círculos literarios que el libro más importante en la carrera de  un escritor es el segundo. Esto porque solo ahí podrá demostrarse que el éxito que pudo haber tenido el primero, que permitió que existiera el segundo, no solo fue algo pasajero o derechamente un golpe de suerte. La máxima en realidad aplica al trabajo de cualquier artista en general, pero se difiere un poco de ella porque no es menos cierto que conseguir que un primer trabajo sea no solo innovador y fresco, algo más o menos esperable, sino que además sólido y demuestre bagaje y sustancia es algo tanto o más difícil. Prueba de ello es el sorprendente sonido de “DEMENCIA COTIDIANA”, el disco debut de la banda MAL INTENCIONA2.

       Oriundos de Santiago de Chile, MAL INTENCIONA2 se formó en conversaciones entre cervezas y charlas sobre música y hasta ahí la historia es más o menos la misma que la de cualquier otra banda. Sin embargo, una vez que concluye la escucha de “DEMENCIA COTIDIANA” la sensación es grata; un disco macizo, sólido y variado y con una paleta musical bastante rica, algo que cuesta creer que sea el primer disco de una banda como cualquier otra. Lo que lleva a pensar entonces es que no es una banda como cualquier otra, o puede que sí, solo que se percibe una dedicación y trabajo importantes antes de siquiera pensar en el ejercicio de entrar a grabar un disco a un estudio. Así, en menos de media hora, MAL INTENCIONA2 entrega un paneo bastante amplio de lo que es su propuesta musical, que sin duda califica dentro del punk, pero con algunos matices.

       La placa inicia con “Mal intenciona2”, una energética declaración de principios y que solo abre la muestra de estilos que vendrán a continuación. Porque le suceden piezas de punk rock más marchoso, como “Lagunas mentales”, que describe una situación actual con un guiño al pasado, o “Demencia cotidiana”, primer single promocional del disco, que se tiñe de rockabilly con la apropiada incorporación de una armónica. De hecho, la banda no tiene problema alguno en pasar a un ritmo más rocanrolero y con la mencionada armónica consigue momentos en que nada tienen que envidiarle a leyendas del género como son LOS PEORES DE CHILE, por ejemplo. Aquello puede verse en el mencionado single promocional, en la divertida “Síndrome punk” y sobre todo en “No hay nada good”, brillante y ondera reversión a un clásico del inmortal Chuck Berry, con apropiadas modificaciones a la cultura y realidad local, con un ritmo preciso para ir caminando por la calle. Sin embargo, lo más destacable del disco se aprecia hacia la última parte, cuando las cosas se ponen más oscuras. “Puto sistema” es rabia machacante de bajo y batería aplastando todo lo que se le cruce y una guitarra, con un riff agudísimo, ametrallando lo que quede en pie, algo muy en sintonía con el sonido del disco “TRAGA” de FISKALES AD HOK, “Reacción social” hiede a punk ochentero, con quiebres y redobles de timbales, y “Despierta” comienza con un bajo que parece sacado del “FÁBRICAS MÁGICAS… LÁPIDAS TÉTRICAS” de BBS PARANOICOS. Entre las dos facetas de la banda, cuesta decidir cuál les queda mejor, algo que los mismos músicos son los llamados a definir, pero la diversidad le entrega a la placa una riqueza que hace que no aburra y se deje escuchar bien.

       Por supuesto, no es un trabajo perfecto y algunos ripios, tal vez propios y esperables de un disco debut, existen. La voz cantante a veces pretende sonar empoderada o furiosa y termina solo sonando no del todo bien y además sí se aprecian ciertos lugares comunes, clichés y falta de originalidad en relación a las letras, aunque eso no es pecado solo de esta banda sino un problema que ocurre más veces de lo que se quisiera en el punk actual. Sin embargo, dejando de lado eso, “DEMENCIA COTIDIANA” es un disco grato de escuchar, entretenido, que entrega un mensaje y no se amilana con ser el trabajo debut de una banda. Una que no es como cualquier otra, o puede que sí, solo que se percibe una dedicación y trabajo importantes. Eso ya marca una diferencia.

martes, 8 de mayo de 2018

Miguelitos – “En las Calles” (2018)

     Se dice que en la carrera de toda banda llega el momento en que aparece ese disco que redefine el sonido hacia algo diferente, y si la banda es buena hacia algo más grande y mejor de lo que ya estaban haciendo. En general, es algo que puede ocurrir en la carrera de cualquier artista, pero en la música es donde pueden darse los ejemplos más recurrentes. Es eso lo que ha ocurrido con MIGUELITOS y su “EN LAS CALLES”, disco que replantea la banda en términos sonoros, haciendo que suene menos como nos tenía acostumbrados y más como ellos mismos sienten que deben sonar. Tomando un referente del género musical al que la banda adscribe, se puede hacer un paralelismo con lo que ocurrió con ATTAQUE 77 y “ÁNGELES CAÍDOS”, placa de 1992 en donde la banda expandió su sonido, tanto en la riqueza de las canciones como en los instrumentos involucrados en las mismas,  y comenzó a tocar, grabar y comportarse como banda grande. Sin duda un avance, aunque cabe recordar que no fue algo que en principio le gustó a todo el mundo.

     MIGUELITOS es una banda que hace ya más de diez años viene forjando un nombre y sus credenciales en el circuito punk rock local, con ya varios discos bajo el brazo, un DVD en vivo y giras internacionales. Llegado este punto, ostenta con otros nombres como PUNKORA la posta como cabezas de cartel de nombres que aún suenan incombustibles, como FISKALES AD HOK, LOS MISERABLES o BBS PARANOICOS. Sin embargo, y aunque duela reconocerlo, esas bandas en algún momento van a dejar de tocar. Y ahí estarán estos nombres para decir presente en su momento. En ese sentido, MIGUELITOS se anota un par de tantos yendo en esa dirección con “EN LAS CALLES”, precisamente por superar algo que hasta el momento les había sido característico: MIGUELITOS, como los conocíamos, eran una incendiaria y reconocible mixtura de dos partes de punk rock y una de rock stoner. Bueno, en este nuevo material el rock stoner definitivamente sale de la ecuación. Lo bueno es que se incorporan otros elementos. Vamos por partes.

     “EN LAS CALLES” se trata de un disco macizo y compacto, dura menos de media hora pero a diferencia de otros discos de punk rock incluso de mayor duración, el material marca presencia y requiere de su tiempo para una apropiada escucha. Son doce canciones que transcurren oscilantes entre un sonido más propio del género primario de la banda, pero con interesantes alternancias hacia parcelas a momento insospechadas. La primera sorpresa aparece en la segunda canción, “Dando vueltas”, que inicia con un riff de guitarra que vislumbra algo que ocurre solo a medias porque una maravillosa sección de vientos aporta colorido y sabor a un rock and roll de la mejor factura. Y eso es solo el inicio del viaje propuesto en el disco. Le sigue “Ramonero”, primer single promocional ya presentado con anterioridad al lanzamiento de la placa y que anunciaba el nuevo sonido propuesto: rock a la vena matizado con elementos innovadores, una vez más una sección de vientos. De ahí en adelante trascurre un disco serio, maduro, sobre todo honesto, que circula por diversos estilos, ritmos, texturas y tesituras, donde destacan elementos como la pretensión de himno de “Revolución”, la arrastrada nostalgia melódica de “Adversidad” y, de sobre manera, la brillante inclusión de ritmos raperos y hip hop de “Organiza”, que entre el mensaje de la letra y la brillante adaptación al género invitado hace recordar al Fiskales de mediados de los noventa con ese inmortal llamado a la unidad de quienes están del mismo lado como lo es “Con nuestras manos” del recordado disco “TRAGA”.

     Volvemos a lo del inicio: tal como pasó con el "ÁNGELES CAÍDOS" en su momento, esto puede que no le guste a todo el mundo, pero da igual. Desde que no es un disco perfecto, debió cerrar con “Migra”, una canción inmensa e inmortal de la que no se hará más comentario para no arruinar la experiencia, o que en algunos versos la acentuación de las palabras está un poco forzada, pero es que junto con ser trabajo un trabajo diferente, es uno sobresaliente y que muestra la interesante capacidad de evolucionar que tiene la banda. Destaca además la gran interpretación musical y la buena calidad en su registro, pero por sobre todo eso, la muestra de una banda madura, que deja claro que sabe lo que quiere y que asume su peso específico y pergaminos, los suficientes como para alterar algo crucial en un sonido que ya habían logrado hacer reconocible y reinventarlo en algo igualmente propio e igualmente reconocible. Es poca la gente que puede ostentar eso. Bandas de punk rock, muchas menos.

Disco íntegro en YouTube

martes, 14 de noviembre de 2017

Testículos de Jehová – "Principio de la Fuerza" (2017)

             Algo que se dice de manera recurrente, llegando al punto del cliché, es que no se debe juzgar un libro por su portada. Se menciona esto porque ya por el solo nombre que ostenta esta banda podría pensarse, sobre todo si se considera además que su género es el punk y todo lo que el prejuicio sobre eso puede conllevar, que las cosas no van muy en serio. Y más allá de que puede haber gente que considere ofensivo el nombre de la banda, cosa muy legítima aunque eso es tema de otro debate, el asunto es que para muchos eso no daría a  pensar de buenas a primeras que tras “PRINCIPIO DE LA FUERZA” pueda encontrarse lo que realmente contiene.

            Se trata del segundo disco de la agrupación, tras “TARROTERAPIA” (2014), y se trata de esas bandas con las que uno se encuentra de manera constante en tocatas, que a punta de esfuerzo y perseverancia, a veces de abrir fechas y tocar ante públicos no tan numerosos, y a no bajar los brazos han conseguido abrirse un espacio en donde la alarmante falta de recambio en los nombres llamados a tomar la posta de los cabeza de serie augura muchas veces un futuro no tan alentador. Y no por falta de buenas bandas, que las hay como esta y tantas otras, pero que muchas veces no tienen la respuesta merecida de parte de un público que por un lado exige la apertura de espacios a nuevos nombres en las redes sociales, pero al momento de la tocata solo llegan cuando aparecen esos viejos estandartes de los que dicen estar aburridos.

En el sonido del disco no hay concesiones en ningún momento. Se trata de una placa compacta y breve de punk en todas sus variantes, desde ritmos cercanos al hardcore acelerado hasta momentos ramonescos en donde el tempo se acerca más al punk rock algo más reposado, pero en donde la tónica va marcada por guitarras potentes que interactúan muy bien entre sí, una voz intensa y afilada, y temáticas recurrentes dentro del género como lo son las denuncias sociales y los llamados a remecer consciencias. Destacan “Presa fácil” en donde las guitarras suenan como motosierras sónicas y la batería parece sacada de un disco de hardccore ochentero, “Fracturas” que deja entrever el lado más marchoso de la banda, con un punk rock certero, donde la primera guitarra aporta elegancia y da el toque preciso a la pieza, o la oscura introspección de “Al vacío” que mantiene la potencia y la velocidad aunque tratando temas un poco más íntimos y reflexivos, que, guardando las proporciones, recuerda un poco a los BBS PARANOICOS del “FÁBRICAS MÁGICAS”. El disco se cierra de manera brillante con “Sácate una pilsen”, apropiada reversión de “Bonzo goes to Bitburg” de THE RAMONES, aunque con una letra más cercana a la realidad cotidiana local.


Otra extraordinaria banda que sorprende con este tremendo material, compacto, preciso, pero a la vez variado y lleno de matices. Un disco cuya escucha se recomienda encarecidamente, pero también su compra en formato físico, y la asistencia a las tocatas, no pedir pasar por menos del valor de la entrada en las mismas, no exigir que los discos tengan que ser siempre gratuitos y, en fin, que se aprecie la escena y a sus bandas. Porque con reclamar que están los mismos de siempre y cumplir el canon requerido por la corrección en redes sociales no basta. Es necesario un apoyo concreto y real. Es la única forma en que experiencias como lo es escuchar esta placa podrán seguirse dando en el tiempo.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Sueldo Mínimo – "No voy a cambiar" (2017)

            Las bandas y los músicos tienen dos maneras de entregar su arte: a través de presentaciones en directo y registrando material. Puede parecer esto una obviedad, pero en muchos casos la balanza se inclina hacia una u otra actividad dependiendo del género puntual que se cultive, a tal punto de extremar en un sentido y descuidar en el otro. Dentro del punk rock, género que cultiva la banda SUELDO MÍNIMO, es frecuente que se realicen muchas tocatas y fechas, pero a veces se echa un poco de menos la grabación de discos. La situación es entendible considerando que el punk la tiene todavía más difícil que cualquiera que pretenda hacer música en un país sin mucha cultura y por lo mismo es que cuando se produce un registro de calidad, es un hito dentro de la historia de la banda y así ha pasado con SUELDO MÍNIMO.

            Números fijos de las Fondas Bizarras y demás tocatas del desaparecido Club San Martín en la capitalina comuna de Estación Central, podría pensarse que se trata de una banda bastante nueva, pero la verdad es que ya llevan haciendo música hace bastantes años y han registrado material previo. Sin embargo, cuando llega “NO VOY A CAMBIAR”, que vendría siendo en estricto rigor su segundo disco, queda la sensación de que la banda por fin encontró su punto algo más preciso en el sonido que quieren generar, y si bien éste adolece de algunos problemas, queda la sensación de que se encontró el punto de partida desde donde comenzar a construir un estilo propio y reconocible.

            El breve trabajo abre con una introducción, “Intro”, que si bien muestra interesantes juegos de guitarra, deja ya en claro cuáles son las principales influencias de la banda, que lo son también de buena parte del punk rock local, a saber el punk vasco y la escuela de punk rock argentino a la medida de Flema y compañía. El principal problema del disco no es que sea malo, en realidad es un excelente trabajo tanto a nivel técnico como interpretativo, pero a momentos parece quedarse demasiado cómodo en solo tributar a sus influencias, tanto en lo musical como en las temáticas de las letras, y no llevar la fórmula un poco más al extremo para crear algo auténticamente nuevo. Esto puede verse en “No queremos”, “No me importa” o “La puta policía”, que sin ser malas canciones de punk rock, quedan solo en canciones de punk rock como existen tantas otras. En directa relación a esto, los mejores momentos de la placa ocurren cuando la banda decide salirse un poco del molde y hacer algunas sutiles alteraciones al modelo del manual, sobre todo incorporando oscuridad tanto al sonido como a las letras. El resultado del ejercicio son interesantes piezas de punk rock pero con unas gotas más de mala actitud y pesadez, como sucede en “HxC” y sobre todo en “HDP”, una extraordinaria canción con quiebres y un mensaje entregado de una manera brillante, la  más larga del material y por lejos la mejor de la placa.

           Otro intento sincero de una banda de un género que se tomó el camino largo porque el rechazo mediático es prácticamente uniforme y conteste, y que tomó vuelo y se atrevió a dar el salto de registrar un material de manera seria y profesional, algo que sin duda marca un antes y un después en la trayectoria de un músico. Puede que hasta la misma gente de SUELDO MÍNIMO ni siquiera esté muy al tanto del peldaño que han subido, están más ocupados haciendo música, y llevándole un poco la contra al título del propio material, llegado este punto sí van a cambiar porque ya pueden decir que llevan un disco propiamente tal bajo el brazo, con identidad propia y como un extraordinario punto de partida hacia mejores cosas. Solo depende de ellos atreverse a hacerlo, pero luego de la escucha de “NO VOY A CAMBIAR”, el panorama es alentador. 


           

lunes, 19 de junio de 2017

Obssesion – "Armageddon" (2017)

       “Menos es más” es un expresión acuñada por Ludwig Mies van der Rohe, arquitecto alemán, representante de la escuela Bauhaus. Y si bien su sentido se aplica de manera más que patente a la corriente arquitectónica, puede también hacerse en muchos otros ámbitos y la música no es excepción. Prueba de ello es “ARMAGEDDON”, el más reciente trabajo de la banda OBSESSION, oriunda de Copiapó, lanzado a principios de 2017 y que si bien cultiva un género asociado a cierta complejidad técnica como es el metal, consiguen una identidad sonora y ofrecen un producto de buena factura apelando a la simpleza y la crudeza más que a la elaboración excesiva.

       El trabajo está integrado por ocho canciones y desde la primera, “Armageddon”, la fórmula queda clara. Se trata de un metal bastante clásico en términos de su ubicación en el marco de los subgéneros, con guitarras pesadas, baterías machacantes y ritmos acelerados, matizados por quiebres de batería y secciones más arrastradas. El parentesco con el punk a momentos resulta evidente y hace recordar, con cierta nostalgia incluso, jornadas en los últimos años de la dictadura en que punks, metaleros y demás excluidos debían compartir espacio porque de otra forma no era posible. Se desconoce si aquello habrá sido una idea preconcebida por parte de la banda al crear su sonido, pero sin duda le da un toque clásico que tiñe todo el material.

       “Bastardo” es la mejor canción del disco y resulta la muestra más patente de lo que propone la banda. Hay ritmos marchosos y cercanos al punk rock, quiebres, cambios de velocidad y un solo de guitarra que sin ser ostentoso, recoge de manera más que apropiada el espíritu ochentero y clásico en el que se enmarca el sonido de OBSESSION. “Ello… Mi pesadilla eterna” también es interesante, siendo una pieza pesada y lenta, intercalando pasajes oscuros y más acústicos con estallidos de distorsión y rabia. También destacan “Batallar hasta el fin” y “Purgatorio Interior”, que cierra la placa con sobre seis minutos de guitarras rugientes, baterías que oscilan entre el furor y la languidez y tantos otros solos de guitarra bien ejecutados, pero con ese filo callejero que hace que suenen más creíbles que cualquier otro salido de una escuela de música. El único punto bajo del disco está en la voz principal, que si bien no suena mal, podría trabajarse un poco más para obtener registros algo más expresivos, y las letras, que a menudo resultan más ambiguas que enigmáticas y a momentos no están a la altura del trabajo instrumental, aunque, al igual que con la voz, son todos temas subsanables y en caso alguno le restan calidad al trabajo.

       Muchas veces las bandas se complican por no ser capaces de encontrar un sonido que les identifique, y así pueden pasar horas en discusiones bizantinas sobre qué poner, dónde y cómo. Sin embargo, en muchos casos la respuesta puede estar en tomar la dirección precisamente opuesta y simplificar las cosas, llevándolas al origen del concepto y así obtener un material más cargado de sangre, entrañas y alma, algo que siempre será mejor que sobreproducciones en donde al final entre tantas capas, detalles y elementos, cualquier idea medianamente original queda sepultada de manera irremisible. La gente de OBSESSION entendió eso a la perfección y así pasa a engrosar la lista de ejemplos en que la frase del arquitecto alemán cobra un absoluto sentido. El mérito está en que parece fácil, pero no lo es en realidad.

Link de descarga gratuita del disco.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Valium – “Nuestro Lugar” (2015)

       Por desgracia, en el mundo actual, cuajado de situaciones en que la corrupción coloca en ventaja posicional a personajes que no tienen ninguna vergüenza en hacer lo que sea para asegurar su situación de poder, el trabajo duro no siempre garantiza éxito y buenos resultados. Sin embargo, en muchos casos ayuda, sobre todo si va de la mano de honestidad y dedicación. Es eso lo que podría decirse de VALIUM, una de las bandas que se ha erigido como punto visible dentro de la escena de hardcore punk melódico en el medio local y que, sin duda, ha tenido un devenir movido y gratificante en el último tiempo. Este 2016 formaron parte del prestigioso festival Rockout, que los llevó a compartir escena con bandas de la talla de The Offspring y Dead Kennedys, formaron parte del memorable tributo a BBS Paranoicos titulado “PARANOIA COLECTIVA” y el año recién pasado editaron “NUESTRO LUGAR”, placa que viene a ser la sucesora de su anterior trabajo, “INDESCENTE” (2012), en donde sin perder la senda, demuestran que todo lo que han conseguido no es sino producto de dejarse las manos tocando para así conseguir el sonido que ostentan.

       Se trata de un disco rápido y breve, apenas supera los veinticinco minutos, acelerado, como ir sobre un skate, y que en catorce canciones deja claros los pergaminos de una banda que ya ha encontrado la manera en que quiere sonar, lo que se percibe claramente por la seguridad con que eso empapa el material. Los fuegos se abren con “Brazos Cruzados”, una pieza memorable y potente, con un apropiado mensaje que llama a no quedarse estancado en la apatía, aunque siempre con esa altura de miras de quien sabe que el fracaso siempre es una opción, algo que da la escuela de hacer punk rock en los tiempos actuales, con todo lo que eso implica. Desde ahí, el disco fluye con un sonido natural y afiatado, en donde las influencias se perciben claramente, desde Millencolin hasta Bad Religion con escala en NOFX, aunque tampoco se percibe que se trate de una copia o imitación, algo bastante frecuente en géneros musicales de esta naturaleza.

       Puntos altos hay varios. Destaca el cariño a la actividad de la que versa la canción en “En Movimiento”, la rabia que destila “Enemigos”, la particular cadencia y ritmo de la pieza que le da título al disco, la potencia del single promocional de la placa “Una vez más” y “Pixelado”, la canción más larga y compleja de la placa, un manifiesto de la postura de la banda que ya no tiene ese temor a salir de la zona de confort y por tanto atreverse a hacer cosas nuevas. Con diferentes ritmos, quiebres, un interesantísimo trabajo en el bajo y una letra inteligente, es un extraordinario fresco de qué es lo que Valium está haciendo en la actualidad. Si bien no es una canción perfecta, hay algunos detalles de afinación en las voces y las armonías entre estas, es una apuesta que en su mayor parte rinde frutos y solo aumenta las credenciales de la banda, demostrando de paso que punk no es sinónimo ni de mediocridad ni de música monótona o toda igual, llevando su fórmula a nuevas tesituras que siempre son agradecidas.

       Se decía que en los tiempos actuales, en que la corrupción hace que muchos que no lo merezcan estén en situaciones de privilegio, el solo partirse el lomo trabajando no es garantía de nada. Sin embargo, el talento y las ganas, unidas a la perseverancia y el nunca bajar los brazos, de cuando en cuando hacen que la justicia mire hacia donde no suele hacerlo y premie el esfuerzo honesto, como sucede con el caso de VALIUM. Probablemente todavía falte mucho para la consagración definitiva, si es que eso acaso ocurre considerando una escena con un público integrado por una no despreciable cantidad de gente bruta que por distintas razones cree que la música no puede ser un trabajo y que los músicos no merece retribución alguna, por lo mismo, puede que la banda ni siquiera esté esperando que eso ocurra, pero lo que se percibe en “NUESTRO LUGAR” VALIUM es una banda que ya no toca solo por diversión. Puede que los músicos se sigan divirtiendo, ojalá nunca dejen de hacerlo, pero ya no suena a que sea un simple juego. “NUESTRO LUGAR” va en serio. Tal vez eso explique todo lo que han conseguido este año. Ojalá vayan por más.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Varios artistas - "Paranoia Colectiva" (2016)

       Una manera efectiva de apreciar el influjo de un artista es analizar la manera en que su obra no solo es repasada sino que reversionada. Esto es particularmente efectivo en la música, en donde mientras más gente en garajes, pubs, salas de clase y habitaciones colmadas de posters interpreta sus canciones, mayor peso específico puede decirse que tiene tal banda o artista. Sin embargo, si junto a este inorgánico homenaje hecho por fans y seguidores, viene además el ejercicio de la mano de colegas de oficio, se está ante alguien que ha logrado trascender de una manera distinta, especial, no tan frecuente de ver y que por tanto merece atención particular. Es el caso, por cierto, de BBS PARANOICOS, banda que conmemora nada menos que veinticinco años de trayectoria, que con los años se ha erigido como uno de los tres cabezas de serie de la escena punk local, junto a FISKALES AD-HOK y LOS MISERABLES, y que suena más afiatada y certera que nunca. Prueba de ello es su más reciente material de estudio, “CRUCES” (2014), y su influencia queda más que patente en este extenso homenaje de nada menos que veintiséis bandas de distintas nacionalidades que rinden tributo a la carrera de lo que a estas alturas es una verdadera institución no solo dentro del punk sino que del rock local.

       Las canciones que integran la placa pueden dividirse en dos grandes grupos. Por un lado están los artistas que cultivan un género musical más cercano a lo que plantea BBS PARANOICOS y por ahí no hay grandes sorpresas, aunque eso no quiere decir que no haya puntos altos y momentos memorables. Junto a nombres esperables como los mismos FISKALES AD-HOK, que se encargan del himno “Mentira”, y MACHUCA, que aporta con “El Regreso”, destaca gente como SIN PERDÓN con una sentida versión de “Como una sombra”, VALIUM con una energética propuesta para “Imperfecto”, SHAILA que se inscribe con un clásico como “La Rabia” y los siempre brillantes JUGUETENFERMO con una deconstrucción en que dejan a su propia medida un clásico como “Tan lejos”. Sin embargo, es en el aporte de artistas que si bien cultivan el punk y los géneros afines, no suenan como BBS PARANOICOS en donde puede encontrarse lo que se erige como el real propósito de este trabajo: probar que la música de la banda excede a sus propios límites. Desde ahí, escuchar a CURASBÚN reinventando “Tanto insistir” desde el street punk es una bocanada de aire fresco y un acierto. En el mismo sentido, el festivo ska de PATOCARLOS redefiniendo el sentido de “Cambia el tiempo” o incluso la gente de NUCLEAR, uno de los estandartes de thrash metal local, acelerando aún más algo como “Libertad condicionada” son cosas que sorprenden de grata manera y hacen que un homenaje que podía haber sido un predecible compendio de nombres y versiones esperables se transforme en el tremendo testimonio que es “PARANOIA COLECTIVA”.

       Conteste con la idea anterior, es en el otro grupo de artistas participantes donde pueden encontrarse los puntos que más resaltan en el disco: aquellos músicos que no solo no cultivan el género musical de BBS PARANOICOS, sino que incluso se dedican a algo completamente distinto. Sorprende así escuchar a SINERGIA participando con una canción tan icónica como “Ausencia” y que a la vez no deja de sonar como una canción de SINERGIA. En el mismo sentido, grato es encontrarse a gente como PANCHO FOLK con una sentida versión de “Conservé la calma” embellecida con su característico timbre vocal y su rasgueo rabioso, a MARTÍN POBLETE con una elegante propuesta para “Calla y espera” que recuerda a la banda sonora del mejor spaghetti western o el rock oscuro y arrastrado de 9 CÍRCULOS que aporta una nueva vuelta de tuerca para “Piensa en algo”. Es en estas interpretaciones, cada una construida desde el género musical y la particular visión de cada participante, que se confirma la idea antes esbozada. Las canciones que a lo largo de los años BBS PARANOICOS ha colocado en el inconsciente colectivo son piezas que exceden a su propia existencia, que han influido en mucha más gente que la que va a regularmente a sus tocatas y que por lo mismo pueden ser vistas de una multiplicidad de ángulos y texturas. Aquello no es sino coherente con la postura misma de BBS PARANOICOS que desde siempre ha abogado por una apertura mental en términos musicales, por no cerrarse solo a ciertos estilos y por permearse de la mayor cantidad de influencias y estímulos desde distintas instancias, para así enriquecer la paleta sonora y hacer más y mejor música. Icónico de lo anterior es que uno de los mejores cortes del disco, la versión en clave de indie pop discotequero que hace la banda NUEVA ALBA de la canción “Domingo”, sea a la vez la que más ruido ha generado en cierto grupo de gente que insiste en que solo escucha a BBS PARANOICOS hasta determinado disco, refiriéndose a lo que la banda hizo después en epítetos que no vale la pena mencionar. No hay mejor manera de probar un punto que dejando de manifiesto a grupos obtusos de mente. No se trata de cuestionar el gusto de nadie, todo pasa por la actitud que se tiene ante lo que no gusta, muchas veces simplemente porque no se conoce.

       Un trabajo sólido, macizo, variopinto y muy bien equilibrado, de excelente calidad en la producción y con el que se dejan varias cosas claras, “PARANOIA COLECTIVA” se erige como un merecido homenaje a unos viejos estandartes que estaban para esto y mucho más. Tal vez como único punto flaco pueda mencionarse que se echaron de menos algunos nombres y otros que sí estuvieron presentes tal vez no estuvieron tan a la altura de las circunstancias, pero sin duda que la placa será un objeto que envejecerá bien y que marca un antes y un después en la carrera de esta longeva banda como lo es BBS PARANOICOS. Cuando ya se reciben este tipo de homenajes se pasa a estar en una categoría distinta. Es algo que suele ocurrirle a bandas legendarias, muchas veces integradas por personajes que ya no están. Pero eso es lo mejor de esta historia: sin perjuicio de que estén en esa otra categoría, todo indica que además hay BBS PARANOICOS para rato.

domingo, 17 de julio de 2016

Ives Gullé – “Húsar” (2011)

       Se insiste con la idea de que los trabajos mediáticos no siempre son sinónimo de calidad. Muchas veces en lo mediático incide la influencia de los sellos editoriales, el peso específico que ya tenga el artista o la llegada que pueda tener con dichos medios. Pero también un factor determinante obedece al género musical del que se trate. Y en eso, si bien puede notarse menos al haber un cúmulo importante de medios especializados en la materia, por estos lados el metal todavía sigue estando dentro de los estilos marginados. Aquello es algo que no se justifica, pero en este caso tampoco se entiende. Primero, porque no debiese existir tal discriminación hacia ningún artista, pero tampoco se logra dimensionar cómo podría haber falta de interés en medios por un trabajo que no solo se erige como la primera ópera metal realizada en Chile, sino que además se trate de una épica protagonizada por personajes como Manuel Rodríguez, el Húsar de la Muerte, Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont, líderes realistas en la colonia, Bernardo O´Higgins, el llamado padre de la patria, José Miguel Carrera, José de San Martín y otros que no se habían visto en una obra vinculada al rock. La singularidad del producto al menos debiese haber llamado la atención.

       La mente maestra detrás de la obra es Ives Gullé, músico chileno conocido por su trabajo vocal en Gardenbitch y por su memorable rol de Judas Iscariote en ediciones pasadas del montaje Jesucristo Metalstar, que estuvo trabajando cerca de diez años en la realización del proyecto que, finalmente, pudo llevarse a cabo y materializarse en su registro recién el año 2011, con el apoyo de varios nombres de peso de la escena metal local, siendo así la pieza, además, una buena muestra de lo que los músicos del género son capaces de mostrar. La calidad del producto final deja de manifiesto todo lo anteriormente señalado: se trata de una obra narrativamente muy bien construida y con un desarrollo e interpretación musical impecable, que nada tiene que enviarle a los grandes nombres del metal a nivel mundial ni a trabajos de corte operático de similares características, erigiéndose de esa manera como una pieza singular no solo del metal sino que de la música local, marcando así un precedente que abre caminos en terrenos no explorados con anterioridad.

       Como se señalaba, la obra narra una historia muy intensa que podría llamarse algo así como “la pasión de Manuel Rodríguez”, un personaje importantísimo en la historia de Chile que en cierta forma ha sido considerado de manera secundaria frente a la hegemonía del legado de Bernardo O´Higgins, y que no solo por su encomiable coraje sino que también por decisiones de otros partícipes e incluso el acaso, tuvo que enfrentarse a circunstancias terribles y a un aciago final. Es precisamente en este punto, ya desde el inicio del disco, que luego de la introducción instrumental “Retirada” representando el momento posterior a la batalla de Rancagua, abre con “Condena”, en que puede verse el principal aporte artístico de la placa: lejos de un discurso patriotero, chauvinista o trillado, a la medida de lo que se viene escuchando sin chistar y hace demasiados años desde los más tempranos años de la educación escolar, lo que se propone es plasmar un relato muy humano, en donde no hay héroes impolutos ni villanos execrables, ahondando en una multiplicidad de temáticas y subtramas muchas veces ignoradas en la historia oficial con el fin de higienizar la imagen de los involucrados. De este modo, puede verse la gestación del contraataque criollo gestado en Argentina, “Ejército Libertador”, pero lejos de la idealizada hermandad, se plasma con claridad la inmensa distancia y los irreconciliables conflictos entre, por un lado, Rodríguez y Carrera, y por el otro Bernardo O´Higgins, quien ya se mostraba como un personaje autoritario e inseguro, en parte por su condición de “guacho”, y que amenazaba con hacer fusilar a quien se pusiera en su camino. De hecho, el desarrollo de este personaje, el más idealizado de la historia local, es el que recibe el tratamiento más interesante: desde el influjo que tiene en él la Logia de Lautaro al momento de tomar decisiones, “Logia”, hasta sus preocupaciones respecto al legado que pretende dejar con su obra, pasando por el respeto que a contrapelo siente por Manuel Rodríguez e incluso lo sanguinario de su propia naturaleza, cosa que le recuerda el mismísimo Wekufe en medio de una cruenta batalla, “Guerra”, se presenta a un personaje profundo, con matices muchas veces contradictorios y que choca con la irreal visión que se ha exhibido del mismo en la historia. Es esa otra gran virtud del libreto: además de subvertir la historia oficial, también busca hacerla más creíble gracias a personajes humanizados y con inseguridades, defectos y contradicciones, llegando en esto incluso a transgredir la noción misma del héroe. En la que se erige como una de las mejores canciones del trabajo, “Héroe”, entre otros personajes que se manifiestan, puede verse, por un lado, a Manuel Rodríguez, lejos de la imagen romántica del guerrillero, muerto de frío, tratando de hacer fuego, asustado y llorando a sus muertos, y por el otro a Casimiro Marcó del Pont, gobernador realista, cuestionándose si valió la pena venir al fin del mundo buscando una gloria que al parecer nunca existió. Ambos personajes se emparentan al cuestionar los respetivos roles que fueron llamados a desempeñar en la historia, haciendo ver aquello más como una maldición que como un privilegio. Es ahí donde está la gran virtud del “Húsar” de Ives Gullé: no hay buenos ni malos, no hay generales ostentado laureles de victoria ni villanos derrotados. No hay en verdad amor por la patria ni la corona. Es solo un grupo de personas que fueron llamadas a protagonizar uno de los acontecimientos que determinó el devenir de la historia local, todavía peor, por un precio que nadie les preguntó si querían pagar. O como dice la canción en versos del mismo Marcó del Pont, “sin importar raza, clase o sangre, todos han muerto por sus ideales, nos llamaran héroes o tal vez mártir. ¿Pasado, historia o leyenda?”.

       Sin duda, “Húsar” de Ives Gullé será una obra que envejecerá bien. No solo por ser un tremendo trabajo de rock, excelentemente desarrollado y compuesto, particularmente bien ejecutado, tanto musical como vocalmente, particularmente acertada la elección de las voces para cada personaje, y que innova tanto en la temática para una ópera metal, como por la forma en que trata un capítulo de la historia de Chile, sin discursos baratos y libre de toda la mitología construida en torno al concepto de héroe patrio, sino también porque es un disco sincero, auténtico, visceral a momentos, cargado de nervio y sangre, casi como queriendo recoger los reales sentimientos que doscientos años atrás seres de carne y hueso que se vieron involucrados en estos acontecimientos se vieron forzados a experimentar. Solo el tener una visión dinámica de la historia permite a los pueblos tener una mejor consciencia de su origen, evitar anquilosamientos y así prevenir la repetición de errores. Si un importante paso en ello se pudo dar desde la música, este es un trabajo cuya relevancia solo recién está comenzando a destilarse.

sábado, 9 de julio de 2016

Lady Princesa – “Hora Punta”, “Marichiweu” (2015)

       Una de las razones que motivó la creación de este espacio de reseñas fue la rabia de ver que muchas veces la calidad músical pasa desapercibida bajo el radar del conocimiento público, simplemente por un tema de difusión. Es algo manifiestamente injusto y quedarse en la simple excusa de que en todos lados es así no resulta suficiente. Partiendo porque eso no es cierto: en otros sitios, con mayor desarrollo cultural a nivel global, incluso las escenas más under tienen un cúmulo de medios que se encargan de reseñar y comentar el material producido. Debido a que por estos lados eso no sucede, hay bandas que son invisibilizadas y se produce el correlativo desperdicio de talento. Ejemplo patente de ello es LADY PRINCESA, que con apenas dos canciones que remitieron, dejan de manifiesto una gran propuesta musical. Ahora, lo alarmante es que es una banda como tantas otras que tampoco se conocen y la particularidad que los destaca es que simplemente enviaron su material para reseña.

       Una inteligente combinación de punk rock con las facetas más duras del hardcore, particularmente presente en el fraseo de la voz cantante, es lo que ofrece esta novel agrupación santiaguina que en solo dos canciones ya consigue hacer gala de un sonido bien afiatado, correctamente ejecutado y con un cierto sello autoral que hace que su trabajo, si bien breve, resulte agradable de escuchar y, a la vez, sea una invitación a conocer más.

       "Hora Punta” resulta particularmente interesante porque comienza aceleradísima y cargada de energía, con interesantes juegos de guitarra sutilmente disonantes, pero de pronto se produce un agradable quiebre que vuelve al tema algo más pesado y marchoso, lo que coincide con el apropiado coro, antes de retomar velocidad hacia el final. Son precisamente aquellos cambios de ritmo los que enriquecen y si son utilizados de manera apropiada, pueden hacer que la canción más breve y sencilla cobre originalidad y riqueza. “Marichiweu” en su inicio suena algo más apegada al manual del punk rock, con un bajo rabioso y regurgitante, al que se le unen las guitarras y la batería machacante, pero al igual que en la otra canción, nada más avanzar se producen los quiebres tan típicos del hardcore, derramándose la interpretación en un coro potentísimo, seguido de un funcional solo de guitarra para retornar al clímax de reivindicación de pueblo originario. El tema se marcha con un prolongado acople que cierra una pieza memorable, con pasta de sencillo promocional y con un sonido por partes iguales radical como radial.

       Siempre va a decirse que en los grandes medios están los mejores artistas, aunque todo el mundo sabe que eso no es así. Y está bien, por la razón que sea, si un músico o un artista llegó a las grandes ligas, no cabe más que alegrarse por él, jamás iniciar habladurías o desearle mal porque ello ni aporta en nada a nadie ni mejora la situación del resto tampoco. Sin embargo, sí puede hacérsele la crítica a los medios, y no solo a los grandes sino también a los medianos  y a los chicos, que andan todos tras esos mismos artistas y no se preocupan por mirar a otros lados. No hay que escarbar demasiado. Gente talentosa y trabajando, componiendo, tocando, escribiendo, filmando, fotografiando, pintando, hay por todos lados. Ni siquiera hay que buscar. Solo hay que crear las instancias para mostrar aquel trabajo y difundirlo. Nada más. En los tiempos actuales y con la tecnología jugando a favor hasta se ve como algo simple. Y de hecho lo es, pero es igualmente necesario: solo así se podrá comenzar a evitar que buenas bandas como estas se sigan desperdiciando.

viernes, 8 de julio de 2016

Curasbún – Inmortales (2016)

       El transcurso del tiempo en una banda puede tener múltiples efectos. Sin embargo, dos que son bastante recurrentes son, a saber, o la iteración de la idea que en algún momento le trajo éxito hasta el fin de los tiempos, o el siempre estar tratando de reinventarse, en una interminable búsqueda de la definición sublime del propio sonido que, usualmente, nunca es encontrado. Sin embargo, hay casos en que no se hace ni lo uno ni lo otro. O se hacen ambas cosas a la vez. Es lo sucedido con los locales de CURASBÚN, un nombre de cierta entidad hace ya bastante tiempo dentro de los circuitos street punk y skin antifa que con solo con dos discos bajo oficiales bajo el brazo, “OI DESDE EL TERCER MUNDO” (2002) y “UN SOLO CREW” (2005), ha sabido forjarse un nombre en la escena, que al parecer no tienen la menor intención en reverdecer ni entregar lo que cualquiera hubiese estado esperando de su muy anunciado y anhelado por muchos nuevo trabajo, “INMORTALES”: es un disco que no se parece en mucho a los registros anteriores de la banda ni tampoco suena como la misma, aunque cuidado, eso no necesariamente ha de tener que ver con la calidad musical del trabajo.

       Naturalmente, sí hay elementos comunes que iban a estar presentes, y es que, al ser punk rock duro, se trata de algo punzante y preciso, en donde en apenas treinta y tres minutos se condensa un puñado de canciones breves, directas y bien armadas, aunque superando la estructura clásica de la canción OI, presente en los trabajos anteriores de la banda, y optando esta vez por caminos diferentes. La placa abre con “La ofensiva no te olvida”, una canción que si bien suena algo más emparentada al sonido OI de la banda, con una convicción política marcada, elemento presente en todo el disco, tanto por su progresión como por la manera en que está armada y ejecutada, da a entender desde aquel primer momento que CURASBÚN se aburrió de ser CURASBÚN. Lo bueno es que optaron por ser ahora el CURASBÚN de 2016 y el cambio les vino de perillas. Porque tan solo en la siguiente canción, “Inmortales”, puede apreciarse el “nuevo” sonido propuesto por la banda, presente también en piezas como “No Nominado”, “Barajas”, “Ramiro” y “Nueva Era”, reversión de la banda británica BLITZ y con la colaboración de Álvaro España de FISKALES AD HOK en las voces: algo más marchoso, más pesado en el ritmo, con más cuerpo, algo casi imperceptible a nivel consciente, pero muy presente y que solo viene cuando se ha recorrido lo suficiente para ver las cosas en perspectiva. No es baladí mencionar aquello, puesto que precisamente ese es otro elemento recurrente en el trabajo: la sensación de ya no estar descubriendo el mundo para comérselo y bajarlo con cerveza y peleas callejeras. Se trata ahora de una visión mucho más reposada, más adulta, tal vez algo más cínica, pero es que aquel es el efecto que las cicatrices y lo vivido van dejando en las personas. 

       En el campo de las temáticas y las letras, estas sí siguen algo más aferradas a una tradición clásica del género: como ya se mencionó, hay un alto compromiso político en las mismas, destacando una crítica a las religiones y su influjo en el hombre, “Cual Dios”, la vida en las calles y el costo que aquello implica, “Ahora callejeros”, y, declamaciones de insurrección tanto local como en el continente, “El señor de la muerte”. Se aprecia un avance significativo en la creación de los versos, igualmente mordaces aunque ahora mejor construidos, mejor disparados y por tanto, más efectivos, lo que solo potencia la idea fuerza que proyecta la placa, de manera consciente o no, que se había señalado anteriormente: se trata de un disco hecho por gente ya madura, o al menos con la sabiduría que dan los golpes recibidos. Tal vez debido a lo anterior es que en “Jauría”, la mejor canción del disco, se puede ver todo lo ya reseñado amalgamado en una sola y brillante pieza: un ritmo potente, versos igualmente poéticos como incendiarios, una base instrumental impecable y, hacia el final, un sample con la voz de Malcolm X que aparece de la nada, mutando el ritmo de la canción a una base rítmica y sonora que suena al más callejero rap, creando un momento que empequeñece el corazón y emociona. Una auténtica joya,

       El transcurso del tiempo en una banda, al igual que en las personas, puede tener múltiples efectos. Se puede tener un espíritu más bien precavido y mantenerse siempre en la zona de confort para nunca correr riesgos innecesarios, a tal punto de llegar a considerar los riesgos como innecesarios. También se puede ser un espíritu libre e ir por la vida cambiando casi a diario producto de las experiencias, impredecibles y en todo sentido, llegando al punto de no estar en condiciones de recordar cómo se fue alguna vez. Y está la opción de mantener las convicciones, mostrar las credenciales, confiar en el bagaje de los años, patear la mesa y hacer lo que hizo CURASBÚN: un disco sólido, redondo, compacto y sin mayores puntos bajos, aunque pasando por encima de lo que tuvieran que decir fans, sellos, críticos y todos aquellos inquisidores hijos del posmodernismo y las redes sociales. Por lo mismo, el nombre del disco no pudo haber sido mejor elegido: no cualquiera hace la pirueta y cae de pie.




miércoles, 18 de mayo de 2016

Punkora - Contra el suelo (2015)

     Una de las cosas que define la condición de un artista, sea en el ámbito que sea, es su capacidad de reinventarse y de proponer y ofrecer cosas distintas en vez de seguir exprimiendo la fórmula que inicialmente puede haberle resultado exitosa. Naturalmente, ese camino, aparte de ser más difícil, presenta riesgos que es necesario asumir y frente a los cuales nada puede hacerse. Puede que el cambio no guste al público o la crítica y ante eso se está expuesto sin más. Salir constantemente de la zona de confort y hacer lo que la pulsión autoral mande es lo que define el irreprimible instinto creativo de un artista. Y en PUNKORA eso está, estará siempre y no hay nada que los miembros de la banda puedan hacer al respecto. Se les nota.

     Luego de cuatro años desde su último disco (“LA MENTIRA”, 2011), y algunos problemas con la internación de las copias en vinilo, finalmente aparece “CONTRA EL SUELO”, disco que se presenta como la continuación en la ostensible maduración del sonido de la banda experimentado en la placa anterior. Y es que luego de más de quince años de trayectoria y ya varios discos bajo el brazo, PUNKORA es un nombre que hace ya algunos años se erige como potencial posta de los grandes nombres de la escena local y con este disco viene a confirmar sus credenciales. Sin embargo, como se decía, lo que define el verdadero proceso de hacer arte es siempre reinventar y actuar de acuerdo al impulso creador, definido por las muchas cosas que inciden en el ánimo y la existencia de una persona, en vez de quedarse siempre en la fórmula exitosa. “LA MENTIRA”, una joya de disco, era la fórmula exitosa. Y la banda no la reproduce. Por lo mismo, “CONTRA EL SUELO” es un disco diferente.

     En menos de media hora, la banda hace una suerte de paneo de todo su registro sonoro en términos de bases rítmicas y juegos de guitarra, y de ahí emanan canciones que suenan al PUNKORA de “LA MENTIRA” y se muestran como más convencionales. En ese grupo caben “Tus pesadillas”, canción que abre el disco, “Primero de Mayo”, en que las convicciones políticas de la banda quedan plasmadas de manera clara, “Normal” o “Será el mundo”. Ahí puede verse la esencia de lo que ha mostrado la banda como su sonido característico, tal vez incluso mejorado tanto en la calidad interpretativa como en la producción del disco mismo, mejoras propias y naturales del paso del tiempo. Sin embargo, hay otras piezas como “La Trampa”, “Sin camino” o “Nada”, con una brillante participación de Kamion de FALTAN MONEYS, que si bien suenan en clave de punk rock, aportan con pequeñas variaciones, sutilezas incluso, que aportan en oscuridad, en suciedad, en un halo muy sutil que viene a enturbiar las cosas. Y no es que sea algo negativo, es solo que “LA MENTIRA” es un disco pulcro y parejo, redondo de principio a fin, lo que podría interpretarse tanto como un trabajo compacto, pero del que, por ejemplo, podría decirse que carece de matices. Misma cosa, pero a la inversa, ocurre con “CONTRA EL SUELO”: algunos podrían indicar que hay una suerte de dispersión, por distintos factores, que le quita solidez al disco, que esas variaciones y aditivos funcionan como elementos disociadores más que otra cosa, pero también podría decirse que es una nueva vuelta de tuerca en el sonido de la banda, más complejo, más oscuro y con una visión todavía más pesimista de las cosas, que, considerando cómo está actualmente el mundo, no habría de sorprender a nadie. Finalmente, es un asunto de opinión y gustos, pero lo que queda claro es que la banda optó por no repetir la fórmula exitosa de su placa anterior y buscó algo distinto. Y al igual que en “LA MENTIRA”, en este trabajo hay una canción que se desmarca de las demás por lo memorable de su factura. “El último salto” está inspirada en la historia real de dos personas que, en el ocaso de sus vidas, y agobiados por las deudas con aquellos que tienen todo pero para quienes nunca es suficiente, decidieron subir a la azotea del edificio en que vivían y saltar largándose de la vida. La temática, que no podría ser más contingente, sumado a un tempo contenido y machacante, van fundiéndose y creciendo a medida que la historia se desenvuelve y la rabia se hace presente. Finalmente, en el tercio final, y bajo los versos del mantra insultante y horroroso de los tiempos que corren, “los asesinatos del sistema, los que no le importan a nadie”, repetidos solo sobre la línea de bajo y la batería, la canción aumenta en potencia y furia hasta concluir en su clímax. Sin lugar a dudas, un himno para la generación que vive y sufre la crisis del capitalismo y uno de los más altos momentos del disco.

     “CONTRA EL SUELO” es un disco distinto. No solo a “LA MENTIRA” sino a todo lo que PUNKORA ha hecho antes. Ya nada queda de esa banda de muchachos desenfadados que hacían ruido con canciones pegajosas y algo insolentes. Hoy estamos ante el trabajo de cuatro tipos hechos y derechos, plantados en la vida, con mucha menos fe, menos optimismo, más cicatrices en el cuerpo, aunque con unas convicciones intactas y las cosas todavía más claras. Por lo mismo, a estas alturas, no están para hacer nada más que lo que les salga del corazón al momento de hacer música. “CONTRA EL SUELO” puede agradar más o menos que “LA MENTIRA”, como se señalaba antes, es cosa de opinión y gustos, pero siempre se agradece que los artistas se sigan reinventando porque esa es la principal forma de rebelión y renovación: aquella que se hace sobre uno mismo.